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Jóvenes brindan amor a adultos mayores y niños con capacidades diferentes

“En todo, amar y servir”, es el lema ignaciano que define la educación jesuita basada en formar personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas, en ese sentido, hace 23 años la Universidad Centroamericana (UCA) creó el Voluntariado Social, el cual es integrado por jóvenes universitarios que dedican parte de su tiempo a la acción solidaria.

Desde el voluntariado se promueven valores como la solidaridad, el compañerismo, sencillez, respeto, generosidad, humildad y se fomenta una formación integral con humanismo y sensibilidad para con los más vulnerables.

Este año han iniciado con 23 voluntarios, quienes visitan cada uno de los proyectos, como el Hogar de Ancianos San Pedro Claver y el Hogar Pajarito Azul, en donde pasan una tarde amena con una diversidad de actividades que previamente planifican para compartir con los internos.

Moisés López, coordinador del Voluntariado, manifestó que con este programa se trata de crear un espacio para que el estudiante pueda desarrollar siempre ese sentimiento de solidaridad, de acompañamiento y de conocer esas otras realidades y compartirlas con las personas.

“Es para que los muchachos conozcan esas otras realidades y una vez que tengan su profesión sepan que hay sectores que están necesitando y desde donde estamos podemos colaborar con las personas, compartir y darle un buen trato”, aseguró López.

Interacción con personas de la tercera edad

Las visitas al Hogar de Ancianos se hacen todos los miércoles de 8 a 11 de la mañana. Esta es una experiencia muy enriquecedora para los jóvenes porque pueden conocer y hacer muchas preguntas a los adultos mayores, quienes poseen toda una vida de vivencias.

Es un espacio que permite a los jóvenes compartir muchas historias y/o anécdotas de vida que acumulan los abuelos y abuelas, e igual se crea el nexo de que ellos quieren conocer y oír al joven.

“Cuando hay esa interacción, es muy interesante porque el joven quiere conocer de costumbres, formas de vida de antes y la cotidianeidad, cómo era la familia, las buenas relaciones, todos esos conocimientos que los adultos tienen”, refirió el Coordinador del Voluntariado.

Asimismo, planifican actividades como días de cuentos, para lo cual los jóvenes llevan libros que leen a los adultos mayores, también hacen sesión de belleza, organizan bailes creando parejas con los internos, o bien un momento de conversación, porque hay veces que ellos solo requieren de platicar.

Actualmente en el Hogar San Pedro Claver hay alrededor de 60 personas de la tercera edad. Aquí la actividad de fin de cuatrimestre consiste en hacerles piñatas, darles regalos y llevarles música para animar el momento, fortaleciendo los lazos de amistad y cariño.

Visita a niños con capacidades diferentes

En el caso de las visitas al Hogar Pajarito Azul, éstas se hacen todas las tardes de los lunes. Los jóvenes llegan al centro donde pueden cargar en sus brazos a los pacientes con parálisis cerebral de la sección Ositos, también hablarles haciéndole saber que están visitándoles. A la vez el joven puede integrarse en la atención de los pacientes como un asistente o colaborador.

Además, pueden compartir con algunos, ya sea bailando, cantando, dinámicas en grupo o jugando con el fin de tener una tarde llena de alegría, o bien coordinar una tarde de belleza para las mujeres, contarles cuentos o armar rompecabezas.

Pajarito Azul alberga alrededor de 86 internos entre niños y adolescentes con capacidades diferentes, con quienes también al final del cuatrimestre organizan una actividad final.

La directora del Hogar Sandra Aguirre, expresó que la labor que hace la UCA con el Voluntariado es un paso muy importante de la institución, ya que “la apertura para inculcarle a los estudiantes una sensibilidad y que le dieran el valor a los derechos que tiene las personas con discapacidad es de gran relevancia”.

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