Compañera Rosario Murillo: La democracia es la que construimos cada día trabajando para bien

La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, reflexionó sobre el mensaje que el presidente Daniel Ortega dirigió a la nación este lunes, sobre la continuidad de la infamia y de los legados de hombres y mujeres valientes y también señaló que en Nicaragua la democracia se construye cada día trabajando para bien y desterrando la maldad.

“Ayer qué magistral cátedra de dignidad nacional dio nuestro comandante Daniel en el acto de graduación de nuevos licenciados en ciencias policiales de la Academia Walter Mendoza de nuestra Policía Nacional. Zayra Julissa viviendo en cada uno de ellos y en todos nosotros y qué cátedra de dignidad, recordando aquellos tiempos de deshonra provocados por los mismos, por la continuidad histórica de la infamia, porque desgraciadamente así como hay continuidad histórica de los legados patrimoniales, de los próceres, hombres y mujeres valientes, grandes, dignos, también hay continuidad histórica de la infamia. De la infamia, de la deshonra, del deshonor y de esa conducta vendepatria que llega hasta nuestros días con los mismos patrones, los mismos apellidos, los mismos esquemas vendepatrias. Cómo pueden verse en el espejo los que no tienen patria, porque solo quien no tiene patria no puede, no ama a su país a su tierra y a su pueblo. Por eso es que cuando hablamos de vendepatrias sabemos que en alguien que no ve a esta tierra como su patria no puede haber amor a su pueblo, al contrario, esos personajes siempre ven al pueblo como el que debe aplastarse, olvidarse, excluirse, lo ve como seres molestos porque estorban, porque estorbamos sus prácticas depredadoras, saqueadoras, infames decimos, la continuidad de la infamia y a la par la continuidad heroica y victoriosa de la grandeza de un pueblo noble, un pueblo libre y un pueblo lleno de fe y de esperanza”, expresó.

“Quien no ama no conoce la esperanza, quien no ama no conoce la solidaridad, quien no ama no puede ser generoso, quien no ama no puede entender que todos tenemos derechos, quien no ama se comprende que busque siempre cómo hacer daño, cómo hacer mal, porque no conoce el amor que todo lo puede, que todo lo vence. En ese pensamiento profundamente cristiano del amor al prójimo, en esa enseñanza, nacimos, crecimos, vivimos y vamos adelante buscando todos los días cómo promover concordia, entendimiento, conciencia de derechos y sobre todo desde ese espíritu bueno de cariño y respeto entre nosotros, trabajo, seguridad y paz para emprender, aprender y prosperar”, añadió.

La vicepresidenta valoró que recibimos ayer en la tarde una lección formidable de nuestra historia. “Por un lado la historia, decíamos, de la infamia, del espíritu injerencista, de las intervenciones reiteradas de las potencias imperiales, y de las respuestas a través de los años de un pueblo que ni se vende, ni se rinde jamás. Porque aquí no se rinde nadie dijo nuestro comandante Daniel. Aquí, aquí gobierna el pueblo, aquí el pueblo es presidente, aquí el pueblo conoce su institucionalidad, la reconocemos y sobre todo sabemos que la constitución, las instituciones, las leyes se aplican para asegurar que el pueblo tenga los derechos que ahí están contemplados. El derecho a vivir tranquilo, el derecho a la armonía desde la familia, el hogar, la comunidad, donde nos sintamos todos agradecidos a Dios, contentos y tranquilos, trabajando y avanzando paso a paso. El derecho contenido en nuestras leyes en nuestra constitución, nuestra carta magna, y en la institucionalidad que nuestro pueblo reconoce, el derecho a vivir en paz, a trabajar en paz, a avanzar prosperando, asegurando desarrollo justo y una sociedad de seres dignos”.

Aseguró que “todos tenemos valor, todos somos valiosos, seres dignos con derecho a trabajar, a estudiar, a sanar, a cuidar nuestra salud, a circular por todo el país, a tener buenos caminos, buenas calles, a prosperar, derecho sagrado del ser humano y a vivir en concordia con la naturaleza y la madre tierra también, por supuesto, esa es la Nicaragua en la que todos caminamos para bien, con buen corazón y buena esperanza”.

La compañera Rosario Murillo también se refirió al concepto de democracia. “La democracia está hecha, la democracia real efectiva, de buen corazón, de buena esperanza, de buenas prácticas que reconozcan la dignidad y el derecho de todos, que no sean continuidad del injerencismo y el intervencionismo, que no promuevan la venta de la patria por aquí, por allá, pidiendo siempre que se haga daño al pueblo nicaragüense”.

“La democracia no es destrucción, la democracia no puede ser odio de unos cuantos sobre el cariño de los muchos, de los más. Nicaragua no es de los que tienen más, o de los que creen tener, ya lo decíamos. Tener significa, tener alma, tener conciencia, ser generosos, ser solidarios, no ser indiferentes ni egoístas, eso es tener, vivir con el espíritu, el espíritu cristiano con Jesucristo nuestro Señor como maestro y guía. La democracia es la que construimos cada día trabajando para bien y desterrando la maldad, la perversidad, desterrándola como conducta y como forma de dominio”, aseveró.

Recordó que con la maldad, con la perversidad se pretende dominar y unos cuantos dominando a las mayorías.

No obstante, dijo que “eso en Nicaragua no aplica. Esta es una Nicaragua de avance, de conciencia cristiana, de deberes y derechos ciudadanos desde nuetros valores cristianos, nuestros aprendizajes, nuestras enseñanzas. Esta es una Nicaragua, otra Nicaragua porque sabemos custodiar la paz, resguardar ese tesoro patrimonial que tenemos, la paz. La paz para vivir tranquilos, la paz para trabajar tranquilos, la paz para estudiar para alcanzar logros personales, familiares, la paz para crecer espiritualmente y la paz como cultura cotidiana. Y la custodiamos y la cuidamos. Y la paz como derecho, deber constitucional para todos los nicaragüenses sin excepción”.

“Con la paz no se juega y en estos días de navidad, en estos días en que suponemos que cristo Jesús renace en aquellos corazones fértiles donde hemos abonado para que florezca el amor. Pedimos, invocamos al señor, al espíritu santo, a las tres divinas personas, a nuestra madre María, para que los corazones atascados en el odio, en la ambición desmedida, en espíritu destructivo, en la maldad, en la actitud y las prácticas de venta de la patria, de promoción de injerencia y de intervenciones de potencias coloniales, esa maldad salga como salen los malos espíritus, que salga, que fructifique el abono del buen sentimiento de las mayorías nicaragüenses, que ese abono permita que nazcan flores de cariño y de esperanza para destruir los odios, para desterrar los odios”, pidió a Dios.

También indicó que “nuestros pueblos restauran paso a paso ese honor que tenemos”.

“Esa valentía que tenemos no se restaura únicamente, se fortalece y crece precisamente porque estamos paso a paso gritando con la voz de nuestros corazones que somos libres, no somos colonia de nadie. Cada uno de nuestros países, cada uno de nuestros pueblos con orgullo expresamos nuestra determinación de vencer, de luchar y vencer porque la lucha es el más alto de los cantos, pero además cuando hablamos de luchar estamos hablando de luchar para que se respeten y se reconozcan los derechos de todos y para que las familias, el pueblo, los pueblos en todas partes y más en este continente de tanta luz, las familias vivamos con derechos, vivamos con justicia, vivamos trabajando, aprendiendo, emprendiendo y prosperando, vivamos alegres, vivamos llenos de esperanza”, manifestó.