Detalles del Momento: El Karma

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Que sabiduría tiene el refranero cuando te dice que no tires piedras al techo ajeno siendo el tuyo de cristal, que no escupas para arriba porque todo lo que sube baja y te salpicara la cara, que no desees para otros lo que no quieres para ti o aquellas máximas bíblicas de que con la misma vara que mides serás remedido o que no mires en el ojo de tu hermano la espiga cuando en el tuyo hay una enorme viga. No hay duda, son sentencias del Karma demoledoras que cuando te tocan te parten la vida, y con más con dolor, porque al menos, cuando le pasó a tu prójimo, siempre tuviste cómo considerar que también te podía pasar a ti y no solo no lo hiciste, sino que envilecidamente actuaste con más saña contra el que lo padeció, porque a ese lo consideraste tu enemigo de siempre y su dolor lo celebraste con el vecindario a sabiendas del desorden en tu casa, de los graves conflictos con tu familia, de lo detestable que resultaste para los de tu propia carne a pesar de todas las apariencias de las que hacías gala y que resultaron ser una enorme estafa.

Cuando decimos todo te vuelve multiplicado, que somos la suma de nuestros errores o recordamos a Jesús de Nazaret diciéndonos el que siembra cosecha estamos frente a una aproximación inmediata de lo que es el Karma porque el karma simplemente es lo que es, todo lo que uno genera y hace, cada situación, cada actitud, cada pensamiento, cada emoción, cada palabra, cada decir es una energía, que genera una reacción que tiene consecuencias. El karma es todo aquello que hacemos, sentimos o pensamos, y que atrae automáticamente una consecuencia empacada en la famosa ley de causa y efecto. Toda acción tiene una repercusión en el universo humano y, por ende, en nuestra propia vida.

Nuestro presente es resultado de los hechos que en el pasado hemos causado, y lo que llamamos futuro, con cierto viso de irrealidad porque aún no ha llegado, dependerá de lo que estemos generando en este instante, del amor o el daño que causemos a otras formas de vida, pero tendrá siempre tendrá consecuencias porque este no es un asunto del destino, si por destino identificamos el futuro, sino de lo que hagamos aquí y ahora.

Lo que hace un poco más de dos años vivió Nicaragua, al menos la etapa violenta que nos asaltó, fue dura y ya está escrita para la historia como una tragedia que no puede volverse a repetir, al menos es mi deseo y seguramente el de toda una inmensa mayoría de connacionales que amamos la paz, aunque es imposible pensar que el odio, que aun anda suelto, este dispuesto a deponer las espadas con las que quieren atravesar a todo aquel que no esté en la sintonía de sus caprichos que son únicamente de poder y no es que no tengan derecho a tenerlo, sino que lo que se plantea es para qué tenerlo y que entiendan en las puertas del poder se abren desde adentro de Nicaragua y no desde afuera por el deseo de un imperio que, a propósito atraviesa por su propio Karma.

Los ya venimos de vuelta de todo eso que el terrorismo golpista quiso hacernos en el 2018 e infructuosamente continúa intentando, tenemos que hacer una separata de lo que fue la crisis en Nicaragua y la que hoy vive nuestra vecina del sur Costa Rica y no solo por la situación económica que padece, por la caída moral de su sociedad, sino que por su realidad pandémica que es un foco de contagio muy peligroso.

Hay océanos de distancia entre la situación tica y la nica. Allá los trabajadores dan una batalla contra un gobierno derechista cuyo capitalismo salvaje impuso medidas anti populares y neoliberales que solo beneficia al empresariado costarricense y que están siendo profundizadas porque así lo dispuso el Fondo Monetario Internacional que de por sí tiene embargada a una Ticolandia que nada tiene que ver con Suiza, pero sí con el paraíso de la corrupción.

Aquí en Nicaragua hay candiles de la calle que odiosamente, además de hacer comparaciones, quieren que nosotros seamos un espejo de Costa Rica y te dicen que algún día lo llegaremos a ser, pero la verdad es que esos que piensan así no nos conocen, no saben de nuestra idiosincrasia, es más por ignorar nuestra historia no se dan cuenta que fuésemos territorialmente más grandes si los tiquillos no nos hubiesen robado Guanacaste y que más allá de esa voracidad geófaga, que ahora también es hídrica, insisten en robarnos el gran Río San Juan de Nicaragua y de arrancarnos un pedazo de nuestra plataforma continental marítima de nuestro atlántico sur y eso lo aplauden miserablemente los vende patria de aquí.

Cómo recuerdo a los gobernantes de nuestra vecina del sur convertir su territorio en una cabeza de playa desde la cual el terrorismo que azotó nuestro país en el 2018 actuó impunemente para derrocar a un gobierno que como el nuestro está donde está por la legalidad y legitimidad conferida por el voto mayoritario de los nicaragüenses, lo cual es un escudo defensivo de sus grandes beneficios sociales.

Pero como el kara es el karma inmediatamente después que aquí el pueblo de Nicaragua conjuraba al criminal terrorismo financiado por los Estados Unidos que pretendió asaltar el poder, allá en Costa Rica el pueblo costarricense también se lanzó a las calles y creó una crisis de la cual Carlos Alvarado Quesada no solo no ha salido sino que está volviendo a tomar fuerza.

Plateadas las cosas así la lucha de los trabajadores costarricenses es claramente contra un capitalismo depredador que es parte de un sistema de corrupción del que yo empecé a conocer desde 1982 cuando llegué a ese país en una etapa de mi vida de la que ya he hablado antes y que a la vuelta de 38 años sigue siendo el mismo “chorizo” con el que los Ticos identifican el robo y el saqueo que sus políticos han hecho a través de diferentes gobiernos.

Para entonces el pueblo costarricense ya venían reclamando a Rodrigo Carazo Odio, pero después la agarraron y con más fuerza con Luis Alberto Monge, hombre bonachón, que q.e.p.d; Oscar Arias, que siempre navegó con cara de dundo y estafador del Nobel de la Paz; Rafael Ángel Calderón Fornie, estuvo preso, José María Figueres, se auto exilio, Miguel Ángel Rodríguez, de la Secretaria General de la O.E.A lo enchacharon y lo trasladaron a San José directo a la bartolina; Laura Chinchilla, su género la salvó de las rejas, pero enfáticamente una miseria humana; Luis Guillermo Solis, que dejó la presidencia echando pus por todos lados y ahora este Carlos Alvarado Quezada, que, sin realizar aun cómo llegó a ser presidente recibió un país quebrado y lo terminó de refundir, aunque siempre jactancioso de la fantasía de una nación que gusta de vestir con las marcas de los más famosos diseñadores aunque en sus refrigeradoras no haya más que agua caliente porque prefieren que sus electrodomésticos, que solo son para lucir, no se enciendan o estén malos para no gastar en repararlos.

Tengo que expresar que no puedo ni debo alegrarme por lo que nuestra vecina del sur, la mal llamada Suiza centroamericana, sufre. Primero porque, aunque es mal ajeno nadie debe celebrar cosas como esas a pesar de los malos deseos que ellos puedan tener para nosotros porque al fin y al cabo somos vecinos y de la misma manera que ellos resintieron los efectos negativos de los que nos pasó de la misma manera nosotros resentimos los efectos de lo que les pasa a ellos por el simple hecho de que estamos pegaditos, que estamos contiguo, a la par y mi deseo es que les aterrice la paz por mucho daño que nos quieran causar y solo para recordarlo tengamos presente la malévola y perversa crisis de transporte que nos quisieron crear en Peñas Blancas y que se les volvió en contra al extremo de que el Karma los estranguló y la mano que usó fueron los transportistas centroamericanos que unidos hicieron echar marcha atrás toda la arrogancia característica de los gobiernos de nuestra vecina del sur que se han creído el cuento de ser una casta superior.

Cuando estas cosas pasan nos preocupamos porque los que padecen son nicaragüenses que trabajan allá y que ahora que la crisis tiquilla está profundizada por la desaceleración y debacle económica y el contexto pandémico donde hay 15 mil contagiados es a quienes lanzan los perros y los usan como chivos expiatorios de las administraciones públicas de nuestra vecina del sur porque es a nuestros connacionales a quienes echan las culpas de todas las desviaciones morales de los políticos costarricenses.

De la situación en Costa Rica hay muchas cosas que decir porque siempre están inventando qué daño hacernos y ahora lo que estás de moda es lo que planifican a propósito de la pandemia y lo que más indigna es que aquí hay mal nacidos en nuestro país que lo celebran. Cuando todo esto de la peste empezó y los negocios allá se vinieron al suelo el gobierno de Costa Rica secuestró a la comunidad nicaragüense en su país y les advirtió que quienes osaran volver a Nicaragua perderían sus permisos de trabajo, sus residencias y hasta la nacionalidad tica si la hubiesen obtenido, tal es la perversidad.

Ese tipo de decisiones no es porque quieran a nuestros compatriotas sino porque se miraron muertos de hambre porque ellos, los Ticos, no les gusta ensuciar sus apedicuradas manos con tierra, pero como el nica de todas formas se dio cuenta que les cercenaron el pago y que estaban contagiándose entonces decidieron volver, porque saben que de muchas formas están mejores aquí que allá, que aquí tienen hospitales y medicinas gratis, que tienen garantizado el gallo pinto para comerlo junto a sus familias y por eso los Ticos los están queriendo soltar en masa para que nosotros alcancemos los mismos niveles de contaminación que ellos tienen, pero lo que no saben es que en su momento, siempre y cuando se cumplan con las regulaciones sanitarias, todos los compatriotas que quieran regresar tendrán las puertas abiertas, inclusive aquellos que se fueron engañados por el terrorismo y que ya despertaron y se dieron cuenta de la manipulación que de ellos quiso hacer la perversidad vende patria.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.