Compañera Rosario Murillo rinde honor a legado inmortal de Benjamín Zeledón

La Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, destacó el legado inmortal del héroe nacional Benjamín Zeledón «padre de Nicaragua soberana, independiente, amorosa y armoniosa».

«Tarde de alegría. Alegría, alegría, alegría. Se anuncian todas las alegrías. La luz del día, la luz del nuevo día, las luces, los aromas de las nuevas primaveras de todas las floraciones, de todas las promesas, de todas las profecías que se van cumpliendo bajo el ardiente sol de encendidos oros, en las dulces rimas de la aurora, alegría, alegría, alegría. Nos canta, nos dice nuestro Rubén Darío«, dijo la Compañera.

«Días de alegría, tardes de alegría, tiempos de alegría. Octubre victorioso. Cuando todos juntos vamos adelante en unidad para la prosperidad, con la fuerza de un pueblo heroico, noble, digno que vence en unidad para la prosperidad. Sabiendo, porque todos lo sabemos que todos los triunfos son del pueblo. Día de celebrar en grande el alma nicaragüense en el espíritu y el legado inmortal de nuestro Benjamín Zeledón, padre de Sandino, padre de Nicaragua digna, soberana, independiente, amorosa y armoniosa», agregó.

«Tal cual la Biblia dice, con címbalo sonoro,
a Dios daba sus loas. Formó su santo coro
de Fe, Esperanza y Caridad:
Trompetas argentinas dicen sus ideales,
y su órgano vibrante tenía dos pedales,
y eran el Bien y la Verdad».

«Gloria a Benjamín Zeledón. Aquí cantamos y clamamos hoy sus triunfos, porque son triunfos de la trascendencia, de la inmortalidad, de esos legados eternos que vibran que viven, que nos marcan que son signos y símbolos de identidad gloriosa, de identidad nacional.  Vivimos caminos de concordia, de honor, de gloria, de triunfos  de nuestra fe y nuestra convicción cristiana, de verdad cristiana, fraternal, familiar, solidaria, digna, complementaria«, valoró la Vicepresidenta.

«Primeros días de octubre victorioso en el legado infinito de todos los  héroes de la soberanía y la dignidad nacional. Y nuestro camino está lleno de amor, amor patrio, honor patrio, amor a Nicaragua.  Caminamos honrando ese patrimonio heroico que nos hace, que nos configura, que nos alza, General Benjamín Zeledón inspirador de nuestro general de mujeres y hombres libres Augusto Sandino. Primeros días de octubre cada vez más victoriosos, abonado con tanto  corazón bueno y tantas magníficas esperanzas de familias valientes y nobles que rechazamos con toda el alma la injerencia, la interferencia, la intromisión y la intervención extraña, ajena de todos los que han pretendido inmiscuirse o que se han inmiscuido sin ningún derecho en nuestros asuntos. Todos esos que han sido repelidos, rechazados, derrotados con el alma bendita triunfadora y triunfal de las familias nicaragüenses. Primeros días de octubre victorioso. Y somos eso, una gran familia luchando a pecho descubierto, trabajando de sol a sol con tanta fortaleza, el oficio en alto, el oficio como gente laboriosa que nos sabemos, nos conocemos, vibramos y vivimos en potente y basto orgullo nacional. Con humildad, con cariño creciente, con paciencia, con carácter potente en plena apropiación de nuestros derechos libertarios a la vida buena, a la estabilidad, a la seguridad, al progreso, a la prosperidad de la paz. Primeros días de octubre victorioso en orgullo nacional, en libertad, dignidad, fraternidad, protagonismo y complementariedad«, dijo la Compañera Rosario Murillo.

Citando a Rubén Darío

«Y dice Darío: igualando la alegría del cielo con el gozo que enciende las entrañas del mundo.

¡Helios!, sol tu triunfo es ese,
pese a las sombras, pesas
a la noche, y al miedo y a la lívida Envidia.
Tú pasas, y la sombra, y el daño, y la desidia,
y la negra pereza, hermana de la muerte,
y el alacrán del odio que su ponzoña vierte,
y Satán todo, emperador de las tinieblas,
se hunden, caen. Y haces el alba rosa, y pueblas
de amor y virtud las humanas conciencias,
riegas todas las artes, brindas todas la ciencias;
los castillos de duelo de la maldad derrumbas,
abres todos los nidos, cierras todas las tumbas,
y sobre los vapores del tenebroso Abismo,
pintas la Aurora, el Oriflama de Dios mismo.

¡Helios! Portaestandarte
de Dios, padre del Arte,
… Danos siempre el anhelo de la vida,
y una chispa sagrada de tu antorcha encendida
con que esquivar podamos la entrada del Infierno».

«Rubén Darío, cuánto nos enseña, cuánto nos dice de nosotros mismos, cuánta visión profética en ese Rubén infinito, inmenso, príncipe de las letras castellanas y príncipe en estas tierras sagradas del honor y la gloria de ser nicaragüenses por gracia de Dios. Por eso decimos vamos adelante en alegría, alegría, alegría. En la esperanza cierta del alma, en la verdad del sueño, en las grandes ansias de este vivir pequeño de tanta realización espiritual suprema. Todas las alegrías se anuncian con ritmo de días y días, con giros y vuelos de poderes fecundos por espirituales, por trascendentes, por armoniosa  música y ritmos y poderosa sinfonía en permanente sintonía de amor, de vida, de salud y de fuerza.  Aquí estamos en estos primeros días de octubre victorioso y hoy 4 de octubre, reconociéndonos en el espejo, en el sagrado deber de ser cada vez más fuertes de alma, de corazón, de espíritu, de ser cada vez más libres por valientes por trabajadores, por luchadores, aquí todas las promesas y las profecías se van cumpliendo bajo este ardiente sol nuestro de encendidos oros y entre las dulces rimas de la aurora. Es con  alegría y tanta esperanza y tanta fe que nos celebramos por ese legado patrimonial sublime supremo, heroico, patrimonio heroico. General Benjamín Zeledón, cuánto te debemos y cuánto te ofrecemos hoy«, agregó.

Al finalizar, dijo: «Unidad para la prosperidad  es lo que todos los nicaragüenses de buena voluntad que somos la inmensa mayoría queremos, unidad, unirnos para trabajar, unirnos para estudiar, unirnos para ser cada vez mejores, unirnos para progresar, para prosperar, creando todos los días futuro».