Opinión
marzo 4, 2019

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Otra vez los sediciosos

Para recibir la semana, Moisés Absalón Pastora, se pronunció sobre los acontecimientos del reciente fin de semana, enfatizando en las conversaciones entre el sector privado del país y el sector gubernamental, dadas los estímulos de violencia que han propiciado insignificantes grupos politiqueros, por el hecho de no figurar en las negociaciones:

“Mientras en la sede del INCAE se encuentran para propiciar vías de entendimientos que permitan al país salir de la crisis, otros sectores se hacen notar estimulando amagos de rebelión por el solo hecho de no sentirse representados en esa mesa.

A 100 reos, parte de aquella ola de violencia, se les establecieron medidas cautelares diferentes, desde la figura de “casa por cárcel”. A un enfermo que maratónicamente está deschavetado, lo usan para fines estrictamente políticos. Mientras eso sucede, a estos reos se les arriesga la medida cautelar.

“Casa por cárcel” significa vigilancia de un familiar, responsable o institución determinada; obligación de presentarse periódicamente ante el juzgado; restricción migratoria; domicilio fijo; prohibición de acercarse a la víctima; realizar un oficio, incorporarse a trabajos; prohibición de consumir bebidas alcohólicas; prohibición de tenencia de armas; prohibición de conducir. Si no observas esas condiciones puedes volver a tu condición original en la Modelo la Esperanza, porque eso es lo que dice la ley. Los que promueven que estos reos se burlen de la autoridad, están libres, en tanto a ellos no se les acuse por el terrorismo que han desatado.

Pero, ¿por qué quieren afectar a los que por ahora tienen el beneficio de “casa por cárcel”? Esos que nuevamente tras bambalinas han estimulado piquetes originados en la catedral con vagos a quienes ni la sombra los sigue, de los desórdenes en la UCA, más la reaparición de algunos rostros que huyeron por el peso de sus delitos, son individuos que rayan en la necedad, para que aquí haya más desempleo, empresas quiebren, sucursales bancarias cierren, la delincuencia ocupe las calles, disminuyamos la capacidad de respuesta social, y para que un pueblo que los repudia, vea en ellos a los salvadores de la patria.

Ha sido gracias a la paciencia, la tolerancia, la responsabilidad y la sabiduría que logramos poner al país en el terreno en el que hoy está. Haber llegado hasta aquí fue pasar por angustias de una guerra dibujada para un derrocamiento que solo está en las mentes perturbadas de quienes se lanzaron como perros de combate al chasquir de los dedos del amo extranjero.

Quieren la libertad plena de sus terroristas y que nadie pague por sus delitos, reformas electorales donde los magistrados sean ellos; elecciones adelantadas donde no participe el frente sandinista; quieren que los marines gringos sean los observadores; abolir el ejército y la policía; que los magistrados, los contralores y diputados renuncien y ellos ocupar interinamente esas vacantes.

Mientras tanto la pregunta es: ¿a cambio de qué quieren todo eso?, lo piden todo pero no hemos escuchado que estén dispuestos, que vayan a de nuevo a la capital del imperio norteamericano a exigir que levanten toda esa agresión barbárica contra nuestro país; no los vemos organizándose para competir con el FSLN, porque se ven tomando la presidencia de manos del embajador Sullivan.

Esta gente se mata entre sí, no tienen capacidad de decisión y Estados Unidos sabe que en Nicaragua lo que hay es una oposición mediocre, un cuerpo descuartizado, no tienen la menor posibilidad de articular propuestas para el bienestar del país.”

La intervención finalizó con la insigne frase de cada día “Que Dios bendiga a Nicaragua”, para proseguir con la programación del Lunes.