Detalles del Momento: Estados Unidos contra Estados Unidos

El sistema político de los Estados Unidos, cancerígeno desde hace muchísimo tiempo, como era de esperarse hizo metástasis o sea las células malignas se desprendieron del tumor principal, la Casa Blanca, e ingresaron al torrente sanguíneo o al sistema linfático del establishment lo que significa que el problema se volvió terminal y que se desplazó hacia otros órganos para formar nuevos tumores en las diferentes partes del monstruo.

Para muchos es inconcebible el estado agónico del sistema político imperial. Es más, hay aquí quienes están aterrados por lo que pasa allá y como ratas saltan del barco dando la espalda a quien todavía, en noviembre pasado, les representaba el referente perfecto de la democracia y que tras perder las elecciones el loco pirómano de Donald Trump le pegó fuego a una mecha que por ahora ya pasó por desconocer los resultados que le confieren la victoria a Joe Biden; por una campaña de fraude electoral encabezada por un perdedor que exacerbó los ánimos y estimuló el odio de la supremacía blanca contra la negra; que llevó al ala extrema del fascismo derechista a tomarse el capitolio generando así la renuncia en masa de altos, medianos y pequeños secretarios y asistentes que acompañaron a un loco que ahora se sabe tan solo y tan abandonado y que teme tanto ir a la cárcel que ya anunció, a través de un comunicado de prensa, porque en Twitter le cerraron totalmente la cuenta, que no asistirá a la entrega simbólica del poder en las escalinatas del congreso porque presume que de ahí se lo llevan del pelo, en camisa de fuerza y vestido de anaranjado directo a Guantánamo donde el imperio mantiene bajo llaves a los más peligrosos terroristas del mundo.

Lo que está pasando en Estados Unidos es de locos y es así porque lo terminó de consumar un loco que jamás debió llegar a la presidencia de un país que siempre pretendió hablar de valores y principios morales, pero que su sistema puso en la más alta oficina de poder de Washington a un demente que ya arrastraba consigo un historial delictivo como violador, como defraudador fiscal desde la imagen de magnate que se construyó y que valió para escuchar, previo a su llegada a la Casa Blanca, a una gran cantidad de testimonios que lo denunciaban como prepotente, altanero, vulgar, ordinario y misógino, que entre otras cosas, se caracterizó por espectáculos cobardes y de poco hombre contra mujeres y la primera de ellas su propia esposa, Melania.

Hay quienes se alegran íntimamente por lo que está pasando en Estados Unidos, pero públicamente con cara de tristeza te dicen que lo lamentan, ya saben, de esos que no quieren lucir como malos por disfrutar del mal ajeno para no caer en las fauces de los castos. Yo no voy a decir que me alegro por el mal ajeno, refiriéndome en específico a lo que políticamente le sucede al imperio y en particular a Donald Trump, pero sí diré que la venganza es un plato que se disfruta y se come en frío y que sabroso paladear cada bocado. Esta expresión de que la venganza es un plato que se come en frio refiere a que es mejor planificar seriamente el momento de ejecutarla en vez de sólo reaccionar emocionalmente frente al agresor y en este caso lo más sabroso es que la veníamos venir y más rico aun que el mundo no tuvo que mover un solo dedo para halar el gatillo porque lo que le sucede al imperio es que Estados Unidos se fue contra Estados Unidos, lo que pasó al establishment es un suicidio y el castigo a tanta maldad hecha a la humanidad.

El imperio toma ahora muchas tazas del mismo chocolate que a fuerza de poder y soberbia rempujó al mundo y entre esas naciones Nicaragua es una de las más afectadas y no voy a ser hipócrita de decir que me siento triste por la agonía del sistema político de los Estados Unidos. Por el contrario, me siento feliz porque de tanta miasma ojalá nazca para su pueblo, asaltado por el capitalismo salvaje del establishment, un nuevo país donde existan los valores humanos, donde la moral entierre la hipocresía de la falsa libertad que predican mientras esclavizan y arrasan con países enteros, donde el orden aplaste el libertinaje, donde la paz fundamente el derecho a la vida y no que sean las armas vendidas a cualquiera y al por mayor las que determinen la seguridad de los ciudadanos.

Estados Unidos se fue contra Estados Unidos, de ellos mismos vino toda esta desconfiguración política a un sistema podrido que se volvió un poder desde hace 245 años y desde aquel 4 de julio de 1776, cuando después de firmar su independencia se vistieron como los policías del mundo, como los jueces de horca y cuchillo del planeta, a fin de saquearlo a nombre de la libertad para imponernos la esclavitud.

Estados Unidos fueron los sucesores de España como los neo colonizadores de la historia más contemporánea, pero igual que Colón en América a cambio de espejos nos robaron territorios para ellos y para otros, se nos llevaron el oro, a nuestras mujeres, a nuestros negros que los hicieron esclavos y no satisfechos por eso nos dejaron también, como cereza sobre el pastel, hasta presidentes como lo hicieron con nosotros con Willian Walker y fueron tantos sus latigazos, puñetazos, ofensas y asesinatos que incubaron contra ellos mismos, a lo largo del tiempo, odios que ahora les regresaron porque ahora sufren la violencia, los golpes de estado, las dictaduras, los locos de poder, los fraudes electorales, la anarquía y el caos que ellos llevaron a todas partes del mundo con el cuento de haber sido llamados como “salvadores” por lacayos como los que tenemos aquí y que ahora saltan del barco como ratas, los mismos que ahora entierran el puñal en la espalda de aquel que los convirtió en mercenario por la plata que les puso en manos para que nos asesinaron y todo para acercarse con el nuevo inquilino que entrará solo a la Casa Blanca porque ya el loco, rompiendo con otra tradición norteamericana ya dijo que no participará en nada de la toma de posesión de Joe Biden y si es así tampoco se expondrá a la divina morbosidad de verlo salir con los calzoncillos sucios de una oficina en la que creyó que podía estar por cuatro años más.

Aquí en Nicaragua hay clavijas que tiemblan. Aquí hay traidores a la patria, fácilmente identificables, que están emproblemados, que están viendo cómo el poder coercitivo de la pretendida paradigmática democracia norteamericana puso el orden y cachiporreó a los terroristas que enviados Donald Trump, está persiguiendo a los terroristas alimentados por Donald Trump, las oficinas públicas y los empresarios privados están corriendo de sus trabajos a los terroristas que identificados tras el golpe de estado se tomaron el capitolio, mientras que la policía ya tiene una buena cantidad de terroristas presos y bajo proceso judicial y no los tienen bajo la condición de “presos políticos” sino como lo que son TERRORISTAS.

Aquí hay terroristas en nuestro país dentro de la Alianza Cínica o de los mal llamados Azul y Blanco o en cualquier otra partícula descerebrada, que no tienen horizonte para donde ver. Están peor que un perro en procesión porque al menos los canes tiene olfato para orientarse, pero estas humanas no lo tienen el odiovirus se los quitó y ahora saben que el mundo ha condenado lo que el loco de Trump hizo en Estados Unidos que exactamente lo que nos hizo aquí pero con la diferencia que allá la hicieron norteamericanos y aquí mercenarios, traidores, mal nacidos, hijastros y politiqueros de la más alta realeza porque lo único en lo que nadie les puede superar es en la capacidad de maldad que tienen contra un país que como el nuestro nunca mereció parir a estos accidentes que hoy, mañana o pasado mañana pagarán porque para ellos todo lo actuado es Game Ower, es un juego terminado donde lo único que atrasa son las elecciones del 2021.

Quiero decir con todo lo expuesto que la detonación de la política norteamericana se centra en las acciones de un solo individuo y al final de una secuencia de agresiones, imposiciones y malos ejemplos contra el mundo, que como un efecto boomerang regresa de una manera insospechada y multiplicada que siempre supimos que llegaría, pero sin imaginar cómo ni por donde, pero ahora tenemos a vista de una manera tan clara que muchas cosas, anticipamos, no volverán a ser igual.

Burros y elefantes, demócratas y republicanos respectivamente, han alternado desde un bipartidismo histórico la propagandizada principal potencia del mundo, lo que es parte de otro debate. Estas han sido dos visiones opuestas o dos caminos diferentes, pero al final hacia un mismo destino, hacia el capitalismo salvaje que es su puerto común. Sin embargo las diferencias entre burros y elefantes se profundizaron precisamente durante los cuatro años de Donald Trump en el poder. El periodo de semejante loco condujo al surgimiento de un movimiento que ahondo abismalmente las diferencias al interior del Partido Republicano: el “Trumpismo”.

Es difícil saber que sucederá con Donald Trump, por mi como ciudadano de Nicaragua primero y como ciudadano del mundo después que en camisa de fuerza anaranjada lo lleven preso a Guantánamo donde los cubanos seguramente estarán felices de hospedarlo en su territorio y aunque eso no depende de mí sí es evidente que la sociedad norteamericana quedará totalmente polarizada entre los que desean un Estados Unidos republicano apegado a sus tradiciones, por muy carentes de moral que siempre hayan sido y aquellos que son la creencia de una raza superior que con la violencia y el odio que el loco le inoculó no le presagia cosas buenas antes bien habla de lo que muy convencidamente me comentaba uno de los nuestros al advertir que la atmósfera que haya se respira es de una guerra civil porque todos esos que están armados sacaron sus poderosos arsenales de sus casas y ahora los exhiben amenazantes contra cualquiera que pueda ser negro, oriental, musulmán, latino o pensar diferente a la estupidez impuesta por ese Donald Trump que el mundo aborrece.

Esto último es tan cierto que nadie descarte, por lo que ahora Donald Trump terminó de hacer con Estados Unidos, que Canadá y México, el uno por el norte y el otro por el sur, levanten sus respectivos muros para evitar que ningún loco terrorista se salga del que ahora es una amenaza para la seguridad de todo el planeta.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA