Profesionales de la salud en labor solidaria y con esmero

Desde las 3 de la madrugada el ejército de profesionales de la salud llegan en bloque al hospital; cada uno portando los termos con las vacunas; mientras el pueblo que espera su turno les aplaude en señal de alegría.

«Vale la pena servirle al pueblo sin importar el cansancio», comentó Marlon Rodríguez un auxiliar de enfermería que tiene 12 años de experiencia en el Ministerio de Salud; y que ya tiene más de 5 meses continuos de participar en la extenuantes jornadas de vacunación voluntaria contra la covid-19.

Labor solidaria, de esmero y amor

Asimismo, Marlon tiene 33 años y pertenece a esa generación de trabajadores de la salud que hace su labor con mucho esmero; solidaridad y amor, igual como la hacen tantos miles más que están abocados a esta singular acción de amor.

«Gracias a Dios y a nuestro comandante Daniel la población ha acudido a ponerse la vacuna, no hemos dormido, pero estamos felices y contentos de estar les atendiendo con mucho amor, paciencia y solidaridad», resaltó.

Además, desde marzo pasado en Nicaragua inició el proceso voluntario de vacunación con los grupos de riesgo y adultos mayores, pero a partir del lunes pasado 20 de septiembre los segmentos de edades fueron ampliados a partir de los 30 años; lo que hizo que millares acudieran a los puntos de vacunación y para ser más ágil el proceso; el número de trabajadores de la salud fue ampliado al igual que el horario de inicio.

«El pueblo marca la pauta y nosotros estamos para servir» mencionó Marlon; que se toma tiempo entre cada persona para explicarle el tipo de vacuna que le será aplicada y las medidas que debe continuar haciendo para evitar enfermarse.

Finalmente, destaca la amplia experiencia en vacunación; que tiene el personal médico gracias al modelo comunitario en salud de Nicaragua.

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