Tras la firma de una orden ejecutiva por parte del presidente estadounidense Donald Trump, el Gobierno de Cuba denunció una nueva escalada de agresiones contra la isla. La disposición declara una “emergencia nacional” y habilita la imposición de aranceles punitivos a las importaciones provenientes de países que suministren, directa o indirectamente, petróleo a Cuba, bajo el argumento de proteger la llamada “seguridad nacional” de Estados Unidos frente a una supuesta “influencia maligna” de La Habana.
Condenamos en los términos más firmes la nueva escalada de #EEUU contra #Cuba.
Ahora se propone imponer un bloqueo total a los suministros de combustible a nuestro país.
Para justificarlo, se apoya en una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza…
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) January 30, 2026
En respuesta, las autoridades cubanas calificaron la decisión como un acto de coerción y chantaje, que se inscribe en una larga historia de hostigamiento político y presión económica contra el país caribeño. Esta nueva medida se suma a más de seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero, cuyos efectos han impactado de forma severa en la población cubana.
La naturaleza fascista de Estados Unidos
El presidente Miguel Díaz-Canel denunció este viernes lo que describió como una maniobra injustificada para estrangular la economía cubana, impulsada por intereses políticos y económicos ajenos al bienestar del pueblo. Según afirmó, estas acciones responden a una camarilla que se ha enriquecido promoviendo políticas contra Cuba, utilizando falsos pretextos para justificar el endurecimiento de las sanciones.
Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, vendido por quienes hacen política y se enriquecen a costa del sufrimiento de nuestro pueblo, el Presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con #Cuba.
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— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 30, 2026
A través de su cuenta en la red social X, el mandatario cuestionó el discurso de la Administración Trump, al que calificó de vacío de argumentos, y sostuvo que el verdadero objetivo es asfixiar la economía cubana mediante presiones sobre terceros países que comercian combustible con la isla. En ese contexto, ironizó:
«¿Acaso no decían el Secretario de Estado y sus arlequines que el bloqueo no existía? ¿Dónde están los que aburren con sus falsas historias de que es un simple “embargo en el comercio bilateral”?», al denunciar el carácter extraterritorial de la guerra económica contra Cuba.
De acuerdo con datos oficiales, los daños acumulados del bloqueo estadounidense superan los 170.677 millones de dólares, una cifra que refleja el impacto sostenido de estas políticas. Históricamente, Washington ha recurrido a sanciones, restricciones financieras y presiones diplomáticas no solo contra Cuba, sino también contra numerosos países alrededor del mundo, como parte de una estrategia presentada como defensa de su seguridad nacional, aunque marcada en la práctica por su carácter intervencionista.

