El Cuerpo de Bomberos de Minas Gerais informó este viernes 27 de febrero que los deslizamientos e inundaciones provocados por las intensas lluvias registradas desde el lunes han dejado 64 personas fallecidas en Minas Gerais. De ellas, 58 murieron en Juiz de Fora —incluidos siete niños y 12 adultos mayores— y seis en Ubá.

La emergencia continúa y, según el reporte oficial, al menos 15 personas siguen desaparecidas tras cinco días de precipitaciones que han golpeado con fuerza la región de Zona da Mata.

El municipio más afectado es Juiz de Fora, donde los bomberos operan en tres frentes de trabajo en los barrios de Paineiras, JK (Comunidad Parque Burnier) y Linhares. Hasta ahora, los equipos han logrado rescatar a 239 personas y emplean tecnología de rastreo móvil para localizar posibles víctimas bajo el lodo.

Miles de damnificados y ayuda de emergencia

La alcaldía informó que más de 5,500 personas han quedado sin hogar o desplazadas a causa del desastre. Para mitigar el impacto social, el Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social destinó 1.43 millones de reales (unos 278,300 dólares) para refugios y suministros básicos.

Además, se enviaron más de 8,800 cestas de alimentos y 22 toneladas de insumos destinados a 12 cocinas solidarias en las zonas afectadas, junto con el despliegue de 125 bomberos en ocho frentes de búsqueda apoyados por maquinaria pesada y personal técnico.

En más de tres décadas, más de 4,000 personas han perdido la vida en el país a causa de lluvias extremas, una cifra que evidencia la gravedad recurrente de estos fenómenos. El ministro Waldez Góes afirmó que la prioridad es rescatar víctimas, asistir a los desplazados y restablecer servicios esenciales antes de iniciar la reconstrucción.

Alerta meteorológica vigente

El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) mantiene una alerta de peligro por lluvias intensas hasta las 23:59 hora local. Se prevén precipitaciones de entre 30 y 60 milímetros por hora, acumulados diarios de hasta 100 milímetros y vientos de 60 a 100 km/h, condiciones que elevan el riesgo de apagones, inundaciones repentinas y caída de árboles.

Este desastre revive el trauma vivido en Río Grande del Sur en 2024 y refuerza la preocupación en Brasil ante la frecuencia de eventos climáticos extremos, que diversos movimientos sociales vinculan con los efectos del cambio climático y la vulnerabilidad de las poblaciones más expuestas.