Un equipo internacional coordinado por la Universidad de Witwatersrand anunció el hallazgo del primer huevo fosilizado con embrión de Lystrosaurus, un ancestro de los mamíferos que habitó la Tierra hace aproximadamente 250 millones de años tras la extinción masiva del Pérmico.
El descubrimiento, publicado en la revista PLOS One, es relevante porque ofrece la primera evidencia directa de reproducción ovípara en ancestros de mamíferos, resolviendo un enigma científico de larga data. Además, aporta claves sobre cómo ciertas especies lograron adaptarse y sobrevivir antes, durante y después de grandes crisis ambientales.
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Lystrosaurus, de hábitos herbívoros y conocido por su resiliencia, sobrevivió al evento de extinción más devastador en la historia del planeta. Logró prosperar en lo que hoy es Sudáfrica, soportando calor extremo y prolongadas sequías, en un entorno donde cerca del 90% de las especies desaparecieron.
El descubrimiento fue liderado por los profesores Julien Benoit y Jennifer Botha, de la Universidad de Witwatersrand, en colaboración con el doctor Vincent Fernandez, del ESRF (Sincrotrón Europeo de Radiación, Francia).
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El hallazgo se originó en una expedición de 2008, durante la cual el preparador John Nyaphuli localizó un pequeño nódulo que, tras ser preparado, reveló un embrión completo de Lystrosaurus en posición previa al nacimiento.
Según la Universidad de Witwatersrand, este hallazgo demuestra que los ancestros de los mamíferos no solo ponían huevos, sino que estos eran de cáscara blanda, lo que dificulta su conservación en el registro fósil. Esto explicaría por qué los restos de huevos similares son tan escasos, a diferencia de los depositados por dinosaurios, que tenían cáscaras duras.
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Para la paleontología sudafricana, se trata de un avance sin precedentes. Botha recordó que en más de 150 años de investigaciones no se había podido identificar concluyentemente un huevo perteneciente a un terápsido, el grupo al que pertenece Lystrosaurus. Benoit sostuvo que este fósil es fundamental para comprender la evolución de las estrategias reproductivas de los mamíferos primitivos.
El análisis de la mandíbula del embrión mostró que la sínfisis mandibular no estaba fusionada, un rasgo que indica que el animal falleció dentro del huevo. La tomografía de rayos X por sincrotrón, realizada en el ESRF, facilitó la observación detallada de los huesos diminutos y permitió confirmar la condición ovípara del espécimen, aunque la cáscara no se conservó. El huevo fue clasificado como de cáscara blanda y su tamaño, grande en comparación con el cuerpo adulto, se consideró una adaptación ventajosa para la supervivencia de la especie.
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El análisis destaca que Lystrosaurus ponía huevos de notable tamaño para su estructura corporal. Este rasgo favorecía el nacimiento de crías precociales, capaces de alimentarse por sí mismas al romper el cascarón, sin depender de leche ni apoyo parental.
La confirmación de que mamíferos ancestrales como Lystrosaurus ponían huevos con crías desarrolladas constituye un hito en la paleontología y abre nuevas vías para investigar la evolución de la reproducción animal y la adaptación de las especies ante crisis planetarias.

