Una infección urinaria (ITU) generalmente se resuelve con tratamiento médico, sin embargo, cuando hay descuidos con el cuadro o hubo un diagnóstico errado, las complicaciones pueden ser severas. En estos casos, y aunque es poco frecuente, el riesgo de muerte es posible.

Las ITU suelen comenzar en la vejiga o la uretra (cistitis) y, en su forma inicial, rara vez representan un riesgo grave. El problema aparece cuando la infección no se trata o se ignora, permitiendo que las bacterias avancen hacia los riñones o incluso al torrente sanguíneo.

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¿Cuándo una infección urinaria se vuelve peligrosa y mortal?

El mayor riesgo se presenta cuando la infección progresa a una condición llamada pielonefritis, que afecta directamente a los riñones. En esta etapa, el cuadro ya no es leve y puede generar complicaciones importantes.

Si la bacteria logra ingresar al sistema circulatorio, puede desencadenar urosepsis, una forma de sepsis que provoca una respuesta inflamatoria generalizada en el cuerpo. Esta reacción puede comprometer órganos vitales y, en los casos más severos, derivar en la muerte.

 

Aunque estos escenarios son poco comunes, los médicos advierten que el riesgo aumenta considerablemente cuando no se recibe atención médica oportuna.

Existen grupos que deben prestar especial atención, ya que son más propensos a desarrollar complicaciones:

  • Adultos mayores
  • Personas con sistemas inmunitarios debilitados
  • Pacientes con diabetes
  • Personas con enfermedades renales previas

En estos casos, el organismo tiene más dificultades para combatir la infección, lo que facilita su propagación.

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Señales de alerta que requieren atención inmediata

Detectar los síntomas a tiempo es clave para evitar complicaciones. Además de las molestias típicas como ardor al orinar o necesidad frecuente de ir al baño, hay signos que indican que la infección podría estar avanzando:

  • Fiebre alta y escalofríos
  • Dolor intenso en la espalda o en los costados
  • Náuseas y vómitos
  • Confusión o desorientación, especialmente en adultos mayores.

Para reducir el riesgo, los especialistas recomiendan no ignorar los síntomas iniciales, mantener una buena hidratación, no retrasar la micción y seguir correctamente cualquier tratamiento indicado. También es importante evitar la automedicación