El corazón continúa trabajando mientras duermes, por lo que ciertos factores pueden desencadenar un infarto, incluso en pleno sueño. El problema es que muchas personas asocian los ataques cardíacos con momentos de intenso estrés o fuerte actividad física, pero los médicos advierten que sí es posible.
Lee aquí: Semillas saludables… ¿o un peligro silencioso?
Especialistas del Sri Ramakrishna Hospital, ubicado en la India, señalan que las probabilidades de sufrir un infarto mientras se duerme son mayores en personas con enfermedades cardíacas previas, presión arterial alta, obesidad, diabetes o trastornos respiratorios como la apnea del sueño.
¿Por qué puede ocurrir un infarto durante la noche?
El infarto ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del corazón se bloquea, generalmente por la acumulación de grasa o un coágulo en las arterias coronarias. Esto puede suceder en cualquier momento del día, incluyendo las horas de sueño.
Lee también: Café: el aliado oculto para tu metabolismo
Sin embargo, expertos señalan que existe un período de mayor riesgo durante la madrugada y las primeras horas de la mañana debido al ritmo circadiano del cuerpo. Durante ese momento, aumentan naturalmente algunas hormonas relacionadas con la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo que puede favorecer eventos cardiovasculares.
Además, mientras una persona duerme, el organismo sigue experimentando cambios en la respiración, el oxígeno y la circulación sanguínea, factores que podrían influir en quienes ya presentan problemas cardíacos.
La apnea del sueño, uno de los mayores riesgos
Uno de los trastornos más relacionados con los infartos nocturnos es la apnea obstructiva del sueño. Esta condición provoca interrupciones repetidas de la respiración mientras la persona duerme.
Lee más aquí: Lo que no se sabía sobre esta vitamina y su relación con el cáncer
Cada vez que ocurre una pausa respiratoria, disminuye el nivel de oxígeno en la sangre y el cuerpo responde aumentando la presión arterial y forzando más al corazón. Con el tiempo, esto incrementa el riesgo de arritmias, hipertensión, insuficiencia cardíaca e infartos.
Los médicos recomiendan prestar atención a señales como ronquidos intensos, pausas al respirar durante la noche, despertares frecuentes o cansancio excesivo durante el día, ya que podrían indicar apnea del sueño.

Aunque la mayoría de los infartos ocurren durante el día, los eventos nocturnos no son raros. El riesgo aumenta considerablemente en personas fumadoras, con colesterol alto, hipertensión, diabetes, obesidad o malos hábitos de sueño.
Más noticias: ¿Dolor de espalda o problema en los riñones?
El consumo excesivo de alcohol antes de dormir y el estrés prolongado también pueden influir negativamente en la salud cardiovascular.
Los médicos recomiendan mantener hábitos saludables para disminuir las probabilidades de sufrir un infarto durante el sueño. Dormir bien, controlar la presión arterial, mantener un peso adecuado y realizar actividad física frecuente son algunas de las medidas más importantes.

