La vida de Olivia Wilde cambió por completo cuando entendió que algunas historias llegan a un punto de quiebre imposible de ignorar. La actriz y directora decidió abrir una ventana poco habitual a su intimidad para hablar de dos capítulos que marcaron los últimos años de su vida, el de la crianza de sus hijos junto a Jason Sudeikis y la relación sentimental que mantuvo con Harry Styles.

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Durante una conversación con Us Weekly, Wilde reflexionó sobre la dinámica familiar que construyó con su expareja. Lejos de los conflictos que suelen acompañar las separaciones mediáticas, aseguró que ambos han encontrado una fórmula que beneficia a sus hijos, Otis y Daisy.

“Soy una mamá muy presente, incluso cuando no puedo estar presente todo el tiempo”, explicó. La actriz señaló que comparte la custodia y que agradece los períodos en los que puede dedicar toda su atención a los niños. Según contó, esa organización también le permite enfocarse plenamente en su carrera cuando ellos están con su padre.

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La intérprete comparó esos cambios entre facetas con una transformación constante. Mientras está trabajando puede entregarse al 100% a sus proyectos, pero cuando está con sus hijos todo lo demás queda en segundo plano.

Lo difícil de su separación

Aunque actualmente mantiene una buena relación con Jason Sudeikis, Wilde reconoció que la ruptura fue consecuencia de un proceso largo y complejo.