Un estudio de la Universidad Edith Cowan de Australia, basado en el análisis de más de 179.000 personas seguidas durante aproximadamente 10 años, encontró una asociación entre el consumo de vitamina K1 y una mejor salud pulmonar. Esta vitamina está presente principalmente en verduras de hoja verde como espinaca, col rizada, lechuga y brócoli.
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Los investigadores observaron que las personas con mayor ingesta de vitamina K1 presentaban una mejor función pulmonar y hasta un 16 % menos de probabilidades de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), en comparación con quienes consumían menores cantidades.

En contraste, la vitamina K2 presente en alimentos fermentados, huevos y productos animales no mostró una relación significativa con la reducción del riesgo de EPOC ni con el asma, aunque en algunos casos se observaron ligeras mejoras en la función pulmonar con consumos moderados.
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El equipo científico también señaló que la vitamina K1 podría contribuir a mantener la elasticidad del tejido pulmonar, lo que ayudaría a preservar la capacidad respiratoria a largo plazo. Sin embargo, aclararon que se trata de un estudio observacional, por lo que no se puede afirmar una relación causal directa.
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Los autores enfatizaron además que factores como el tabaquismo, la contaminación y la exposición a sustancias irritantes siguen siendo los principales riesgos para la salud pulmonar, por lo que dejar de fumar y reducir la exposición ambiental sigue siendo la recomendación más importante.


