La alimentación en la diabetes influye directamente en los niveles de glucosa en sangre, pero no se basa en restricciones estrictas, sino en hábitos sostenibles. Según la Cleveland Clinic, el objetivo es mantener una dieta equilibrada con alimentos integrales, porciones controladas y horarios regulares.

Leer más: Qué vitamina de las verduras verdes ayuda a los pulmones

El enfoque no consiste en eliminar grupos de alimentos, sino en priorizar opciones que ayudan a estabilizar la glucosa. Entre ellas se incluyen proteínas magras, verduras sin almidón, carbohidratos complejos, grasas saludables, frutas enteras con fibra y lácteos bajos en grasa.

Por el contrario, se recomienda limitar el consumo de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, fritos y carnes rojas o procesadas, ya que pueden provocar picos de glucosa. Sin embargo, no se trata de prohibiciones absolutas, sino de moderación y equilibrio.

Puedes  leer: ¿Dolor en el pecho? Aprende a identificar un infarto.

La forma en que se combinan los alimentos también es clave: la fibra y la proteína ralentizan la absorción del azúcar, mientras que los carbohidratos refinados pueden generar aumentos más rápidos en la glucosa.

Una herramienta práctica es el método del plato de la Asociación Americana de la Diabetes, que propone dividir la comida en tres partes: la mitad con verduras sin almidón, un cuarto con proteína y otro cuarto con carbohidratos complejos. Esto facilita el control de porciones y ayuda a mantener niveles más estables de glucosa.

Quizás te interese: Descubren diferencia clave que podría redefinir el alzhéimer

En conjunto, los expertos destacan que no existe una dieta única, sino un patrón alimentario flexible basado en alimentos naturales, equilibrio y constancia, lo que permite mejorar el control de la diabetes a largo plazo.