Una joven salvadoreña denunció haber descubierto un teléfono celular oculto que presuntamente grababa de forma clandestina a mujeres y niñas dentro del baño de un laboratorio clínico al que acudió para realizarse un examen médico.
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Según su testimonio, comenzó a sospechar por el comportamiento del encargado del establecimiento, quien insistió en que dejara la luz encendida durante la toma de la muestra. Al revisar el baño, encontró un teléfono escondido entre dos piezas de madera que estaba grabando.

La joven aseguró que, al acceder al dispositivo, encontró más de mil videos almacenados con imágenes íntimas de mujeres, adolescentes e incluso menores de edad. Tras el hallazgo, alertó a la Policía, que inspeccionó el lugar, incautó el teléfono y detuvo al presunto responsable.
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El hombre enfrenta un proceso penal por delitos relacionados con la grabación no consentida de imágenes íntimas y otros cargos que las autoridades determinarán tras analizar el material incautado. El caso ha generado conmoción y reavivado el debate sobre la protección de la privacidad y la seguridad en espacios privados.

