La clorofila es el pigmento responsable del color verde de las plantas y cumple una función esencial en la fotosíntesis, ya que permite captar la luz del sol y transformarla en energía. En los seres humanos, esta sustancia se obtiene principalmente a través del consumo de vegetales verdes como espinaca, rúcula, berro y perejil.
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En los últimos años, los suplementos de clorofila han ganado popularidad por las promesas de mejorar la salud, la piel o incluso prevenir enfermedades. Sin embargo, la evidencia científica disponible todavía es limitada y no existen pruebas suficientes que confirmen muchos de los beneficios que se les atribuyen.

Los estudios realizados hasta ahora son pequeños y no permiten establecer conclusiones definitivas sobre los efectos de consumir clorofila en cápsulas o líquidos. Algunas investigaciones han analizado posibles beneficios para la piel, como la reducción del acné o el daño causado por el sol, pero principalmente mediante productos aplicados directamente sobre la piel, no a través de suplementos ingeridos.
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También se han estudiado posibles relaciones entre la clorofila y la prevención de ciertos tipos de cáncer, como el colorrectal, hepático y pancreático. No obstante, los resultados son preliminares y los especialistas señalan que aún no hay suficiente evidencia para recomendarla como método preventivo.

Los expertos coinciden en que la mejor forma de obtener clorofila es mediante una alimentación rica en verduras de hoja verde, ya que estos alimentos aportan además fibra, vitaminas y otros nutrientes importantes. Aunque los suplementos pueden parecer una opción rápida, sus beneficios no están comprobados de la misma manera que los de una dieta equilibrada.
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Entre las principales fuentes naturales de clorofila se encuentran la espinaca, el perejil, el berro, la rúcula, las judías verdes, la chlorella y la espirulina. En general, los vegetales con un color verde más intenso suelen contener mayores cantidades de este pigmento.

