En medio del recrudecido bloqueo económico impuesto contra Cuba, productores de la provincia de Pinar del Río reimpulsan la producción de tabaco cubano mediante el uso de energía solar, técnicas artesanales y modelos de sostenibilidad que generan empleo y divisas para el país.
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Janni Medina, dueño de la finca El Palenque, duplicó su producción anual y resolvió la crisis eléctrica mediante la implementación de bombas de agua impulsadas por paneles solares que aprovechan los recursos hídricos de las cuevas de la montaña.
«El primer año obtuvimos una cosecha de 132 quintales y este año nos superamos a nosotros mismos y tenemos un estimado de 500 quintales de tabaco», indicó Medina.

El productor explicó que la capa del tabaco representa la producción exportable, la cual exige una hoja libre de manchas y con un color parejo para preservar la fama internacional del puro cubano. Para garantizar el riego, implementaron sistemas fotovoltaicos: «Cuba trajo unas bombas que funcionan con paneles solares. Tenemos una bomba de 44 paneles, tira 25 litros por segundo de agua».
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Ariel Arencivia, trabajador de la misma finca, detalla el proceso artesanal que abarca desde la siembra inicial hasta la fermentación de las hojas.

«Cada una semilla es una planta de tabaco. En octubre a la orilla del río es que se prepara la tierra y se riega la semilla. Se cubre la semilla con la hoja de la palma real. Ocho días se le quita la palmera, 45 días se arranca y se trasplanta en el campo, se le hace un proceso de fermentación. En un recipiente se le echa agua, miel, ron, el guarapo y la caña de azúcar», detalló Arencivia.
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Del total de la cosecha, los agricultores destinan un 90 % a la comercialización con el Gobierno para su posterior exportación.

La productora de tabaco tapado Isabel Cristina recibió una ampliación de tierras gracias a su alto rendimiento agrícola. Actualmente dirige a 75 obreros e impulsa un sistema agroecológico que integra lagunas con alevines, además de la crianza de cerdos y gallinas para garantizar el bienestar de su equipo de trabajo.
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«Decidieron darme una ampliación. Aquí contamos ya con los límites cercados, el proceso de las lagunas, que eso es para ampliarlas y ponerle alevines. Tengo cerdo, tengo gallinas ponedoras, tengo a cargo 75 obreros. También tienen que disfrutar de los beneficios que tenemos nosotros«, expresó Cristina.
La provincia de Pinar del Río, reconocida como el corazón del tabaco cubano, enfrenta las restricciones del bloqueo estadounidense combinando paneles solares, semillas bajo palma real y un ciclo productivo que articula tierra, agua y trabajo colectivo para asegurar soberanía económica y generación de divisas.


