DETALLES DEL MOMENTO
LOS NEGOCIANTES DE LA MUERTE
Por: Moisés Absalón Pastora.
El ideal correctamente concebido es una meta, una aspiración, un prototipo proyectado en nuestra mente que nos impulsa a ir más allá del sueño para alcanzar ese estado de confort.
El ideal es el activo mental más poderoso en la mente de los guerreros que dispuestos a lograr sus propósitos, para dar sentido a la vida, se imponen como vehículo, la lucha para pasar del yo quisiera al yo tengo.
El ideal es una fijación noble de nuestro consciente porque quien lo tiene lo que lanza al futuro es un deseo propio o colectivo de bienestar, de mejoría y de amor porque lo que uno quiere para sí también debe quererlo para los demás.
Nicaragua, la bella y hermosa nación que Dios nos la creó para hacerla grande desde el ideal de nuestra mente y de nuestro corazón, no deja de estar en el ojo de aquel o de aquellos ciegos que existen solo para la maldad y para ponerla en la bandeja de sus enemigos, pero obvio, no de gratis, todo a cambio de que el amo extranjero les haga el favor de materializar lo que por ellos mismos no pueden por ser almas vacías, incapaces de sumar, de multiplicar, de salir de ese mundo de la división y de la resta que les impide proponer, dar respuestas o de tener alguna postura de condescendencia solidaria o cristiana con aquellos que la necesitan.
La maldad de la que hablo maligna, tiene nombres y apellidos, tiene rostros que todos conocemos y no necesito mencionarlos específicamente porque son famosos, suenan desde hace décadas jugando a ser líderes, representantes del pueblo y desde diferentes siglas, estando un día aquí y otro día allá, pero todos son socios de un mismo club, de una minoría que en la cotidianidad se reduce cada vez más porque no inspiran, porque no atraen, porque hay certeza de que su veneno es tóxico y altamente letal para las esperanzas de un pueblo que no los determina, que los ignora y como nadie en los escucha entonces se revuelcan prostibulariamente con los enemigos de Nicaragua y se regalan, ya ni siquiera centavos cobran, pero de cualquier manera son perros que ladran para ver si en alguna parte alguien se atreve a tirarles algún hueso.
Hoy Nicaragua vive en democracia y libertad y todos los días la hacemos más perfectible y en esa tarea está la mayoría de sus ciudadanos y de sus campesinos que en este capítulo está bajo una consulta abierta porque el “Pueblo Presidente” está en un proceso reformador de su constitución.
Lo anterior significa que nuestro modelo de estado evoluciona, no se queda estático asumiendo que los avances logrados a partir del 2007, que inicia la segunda fase de la revolución son suficientes, sino que ahora da un paso al frente para blindarse ante las locuritas de aquellos que osan pensar que van a demoler lo que nunca fueron ellos capaces de construir, pero nosotros, los verdadera y auténticamente nicaragüenses, sí.
En el pasado sufrimos invasiones, tuvimos a un presidente gringo, en carne propia intervenciones descaradas y directas, dinastías, dictaduras, elecciones amañadas con leyes hechas y dirigidas por extranjeros y recientemente venimos de un golpe fallido contra el estado, pero golpe al fin, que representó para un pueblo que como el nuestro quiere paz, una tercera guerra, recordando la de liberación contra Somoza, la de agresión de los 80s y la de abril del 2018 que son precisamente el origen por el cual el ideal de los nicaragüenses de bien nos lleva a la conclusión de no volver a pasar por más tragedias como esas.
Tenemos entonces, y en eso nos encontramos, que poner candados y cerrar portillos, a cualquier espacio, por muy pequeño que sea para que las cucarachas no encuentren nunca más una hendija por la cual colarse y estamos en un proceso de consulta amplio para que a la hora de apretar el botón verde, dando paso a las reformas, ni siquiera pestañemos porque lo que hemos de hacer es por la paz, la estabilidad y por la victoria contra la pobreza humana de quienes nos empobrecieron a lo largo de la historia.
Nosotros vamos a la conquista del futuro y avanzamos hacia él aplastando a todos los bichos y obstáculos que creyeron que nunca dejarían ser tranques cuando lo cierto es que hace ocho años los derribamos para que nunca más levantaran cabeza pues esta les fue decapitada de tajo cuando aquí justa y moralmente determinamos que la traición, los mercenarios, los que piden intervenciones, invasiones y sanciones contra la patria no merecen ni nunca merecerán llamarse nicaragüenses.
La historia de este país ha sido escrita con océanos de sangre: La sangre de sandinistas, de liberales, de conservadores, de social cristianos, de social demócratas, de socialistas, de comunistas, de todos los nicaragüenses y fue derramada por culpa de los serviles que siempre la quisieron entregar al amo extranjero para que los pusieran a ellos en el poder para robar a través de métodos fraudulentos como las elecciones con bolis de guaro y nacatamal, como los triunviratos, los golpes de estado o las sucesiones dinásticas.
La búsqueda de la paz y la armonía, que los nicaragüenses deseamos es real, pero también la existencia de quienes han hecho del odio, la destrucción, el entreguismo y la muerte un negocio redondo que los ha llevado a vivir de la politiquería y de la misma manera a ser tontos útiles y lacayos de aquellos enemigos naturales que desde Washington hoy ven a nuestro país como un mal ejemplo porque en la medida que dialogamos, que avanzamos y crecemos, en la medida que el mundo se entusiasma con nosotros y en consecuencia les inspiramos para que nos ayuden, porque somos una nación de puertas abiertas a todos los continentes, entonces en esa misma medida los que jamás se dispusieron a cambiar, los que se quedaron atrapados en la guerra fría, los que no realizan que estamos en agosto del 2026 y que la década de los ochenta es el pasado, nos siguen torpedeando y no importa qué hagamos, siempre seguirán disparándonos con el gatillo que oprimen sus asalariados en el oposicionismo con esos sinvergüenzas que han encontrado en algunos medios de comunicación la perfecta caja de resonancia que se alimentaba con dólares, que ya no reciben.
Nicaragua cambia y es otra y vivir en ella para desarrollarla, después de sentir en carne propia todas sus tragedias, es indudablemente un privilegio que exalta la nacionalidad y es un sentimiento patrio que nada que ver con los tontos útiles, de los enemigos de nuestro país que se disfrazan de “patriotas y paladines” para esconder la condición de mercenarios que los posee.
Las miserias humanas deben entender y saber que el patriota tiene un amor infinito por su país y da la vida por la tierra que lo vio nacer a cambio de nada y que el paladín es quien se distingue por sus hazañas, por su valentía y por la nobleza de su causa, pero cuando veo a uno de estos terroristas, que leen en las encuestas cómo está el país, como están sus gobernantes, como estamos los gobernados, qué hacen los que mandan, qué recibimos los ciudadanos, cómo nos ven desde afuera, cómo nos asiste el mundo, la libertad que tenemos para expresarnos, para ir donde queramos, la envidiada seguridad que nos aplauden y ellos dicen todo lo contrario, solo por llevar la contraria, lo que veo es a filibusteros que mes a mes van a determinados Organismos a retirar sus salarios como paga por despotricar porque así algunos sectores del imperio tienen armas para orquestar sus siniestros planes sobre esta Nicaragua que no manejan, que no manipulan, que no saquean, que no es parte de sus dominios y eso es lo que les duele y les arde sin asimilar aun las históricas, épicas y desiguales victorias que nos llevaron a expulsar al norteamericano William Walker que se nos impuso como presidente y las que Zeledón y Sandino les propinaron hasta la humillación extrema cuando osaron invadirnos.
Muchos de estos oposicionistas o mejor dicho terroristas dicen lo que dicen y hacen lo que hacen no para ser presidentes de Nicaragua, ninguno de ellos dio muestra de tener capacidad para serlo, Dios nos libre de semejante barbaridad, por eso mismo están como están, pero cuando uno los escucha muy valientitos, como gritones ordinarios y voces estridentes, lo hacen para auto engañarse creyendo que volverán alguna vez a correr para un cargo de elección popular lo que por supuesto, aquí no sucederá.
Se les acabaron aquellos tiempones donde los liderazgos se hacían en la Paz Centro o por la bendición de quien manejaba la argolla. Se les acabó el negocio redondo, el mismo que quisieron recuperar en el 2018 destruyendo al país. Se acabaron aquellos Organismos No gubernamentales de los que recibían jugosos salarios, oficina, vehículo, chofer, gastos de representación, caja chica, asistentes, constantes viajes al exterior y celulares y así se la pasaron años y años en una silla que se les soldó en el trasero, pero no trabajando sino jodiendo y jodiendo la vida a la nación y a los ciudadanos.
Esta gente en el oposicionismo nunca quiso comprender o nunca le convino entender que esta Nicaragua para la intentona del golpe de 2018 ya era otra y que quienes hoy la gobiernan y la conducen a un proceso constante y sostenido de cambio son los únicos que pudieron comprender a lo largo de nuestra propia historia las enormes necesidades y demandas de quienes fueron empobrecidos por la voracidad criminal de los oportunistas que ya no están, ni estarán más nunca como candidatos de nada en ninguna elección futura en Nicaragua.
El cambio vino a la mayoría de los auténticamente nicaragüenses como resultado de muchas crisis en la que todos tuvimos responsabilidades. Hubo quienes en un mea culpa autocrítico rectificamos, pero hay otros que en su estúpida soberbia, no.
Nuestros valores y principios deben imponernos acabar con el odio. Aceptar que la reconciliación es un proceso de sanación personal y colectivo que nos libera, para mantener a salvo el ideal por el cual luchaste y yo luché por la libertad y soy libre; Luché por decir lo que quiero y lo digo y lo expreso; Luché por ir donde quiera y lo hago; Luché por un país de paz y la respiro; Luché por la educación, la salud y la prosperidad de mi país y lo veo; Luche por la democracia y no solo la palpo sino que todos los días hago esfuerzos para profundizarla ambientando el diálogo con quienes lo queremos porque como la gran mayoría de mis conciudadanos cambie hacia la civilización dando gracias por decir adiós a los odios del pasado, del presente y del futuro.
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
