Un hombre de 45 años de la región de Primorie, en el Lejano Oriente de Rusia, sobrevivió a una gravísima lesión craneoencefálica tras caer de cabeza sobre una barra de hierro en su casa de campo.

El individuo tropezó y se desplomó sobre una varilla metálica que le atravesó los tejidos blandos en la zona de la mandíbula inferior derecha y penetró en la cavidad craneal, dañando desde dentro el hueso temporal y la base de la fosa craneal media. Pese a ello, se arrancó la varilla y se marchó a casa sin pedir ayuda.

Al día siguiente, cuando comenzó a sufrir un dolor de cabeza insoportable, llamó a una ambulancia y fue ingresado de urgencia en un hospital de Vladivostok, en estado grave y con una herida abierta y penetrante. Los neurocirujanos estuvieron cuatro horas en el quirófano, en lo que calificaron como uno de los casos más complejos que han afrontado.

El postoperatorio transcurrió sin complicaciones y el paciente fue dado de alta en estado satisfactorio, aunque las autoridades sanitarias advirtieron que la recuperación será larga y requerirá controles neurológicos periódicos y rehabilitación.