Una nueva investigación sobre los restos de una mujer, apodada provisionalmente ‘Zosia’ y hallada en 2022 en una tumba del siglo XVII en el norte de Polonia, considerada entonces un posible entierro «vampírico», ha permitido precisar su edad, su posible origen, su dieta y su posición social, recoge un portal especializado polaco.
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De acuerdo con los autores del estudio, publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, la joven fue enterrada probablemente a mediados del siglo XVII. Los análisis de ADN y de los huesos confirmaron que se trataba de una mujer de entre 17 y 19 años, con una estatura estimada de entre 162 y 168 centímetros.

Enterramiento insólito
Uno de los hallazgos más relevantes tiene que ver con la secuencia de las intervenciones en la tumba. Los investigadores señalaron que el candado habría sido colocado en el dedo ya en el momento del entierro. En cambio, la hoz podría haber sido añadida más tarde, cuando la sepultura fue abierta de nuevo. La disposición de los huesos sugiere que esa reapertura se produjo antes de que el cuerpo terminara de descomponerse, lo que indicaría que el temor hacia la fallecida pudo crecer después de haber sido enterrada.
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Asimismo, los científicos hallaron la presencia de cobre, manganeso y oro en la zona del paladar, la base del cráneo y las primeras vértebras cervicales, lo que sugiere que en la boca se introdujo un objeto o sustancia con cobre que llegaba hasta la entrada de la garganta. Los autores сonsideran improbable que se tratara de una moneda y sostienen que, quizás, junto a la difunta se aplicaron no dos, sino hasta tres prácticas protectoras distintas.

En cuanto a su muerte, los investigadores no pudieron establecer una causa concreta, ya que el esqueleto no mostraba lesiones ni señales óseas que la explicaran directamente. Por ello, mantienen abiertas varias hipótesis, desde una muerte repentina hasta una enfermedad no visible en los restos o la percepción de que la joven representaba algún tipo de amenaza. En ese contexto, los autores interpretan la hoz y el candado como parte de prácticas rituales destinadas a proteger a los vivos: el candado habría simbolizado el cierre del paso al mundo de los vivos, mientras que la hoz habría servido como una protección adicional.
Rastros de origen
Los estudios del esmalte dental indican que la joven creció muy probablemente en la zona de Pien (Polonia), aunque su ADN materno pertenecía a un grupo genético poco común entre los pueblos eslavos actuales y más frecuente en el norte y oeste de Europa. Esto apunta a una infancia local, pero con una posible línea materna de raíces más lejanas.
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También surgieron nuevas pistas sobre su posición social. En el cráneo y la mandíbula se conservaron 12 fragmentos de una cinta decorativa hecha con seda, plata pura y plata dorada, probablemente parte de una cofia, lo que sugiere un estatus elevado. Sin embargo, su dieta parece haber sido modesta, basada sobre todo en cereales y con poco consumo de proteínas animales.


