El Salón Augusto C. Sandino del Palacio Nacional fue escenario de un desfile en el que 60 estudiantes de la Escuela Nacional de Danza Adán Castillo presentaron diferentes expresiones de la cultura y el folclore nicaragüense a través de sus trajes tradicionales.
Entre colores, lentejuelas, trencillas y telas que llenaron de vida cada vestuario, la Escuela Nacional de Danza Adán Castillo convirtió el arte en una forma de acercar a niños y jóvenes a las raíces culturales de Nicaragua.
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Caracterizado con el atuendo de “Los Diablitos de Jinotepe”, Bruno Jirón, estudiante de segundo año de la carrera de Danza Moderna y Folclórica, explicó que el vestuario representa personajes de esta manifestación tradicional, entre ellos la muerte, la dama y los mismos los diablitos.

“Como joven y estudiante me parece enriquecedor, ya que uno como nicaragüense tiene que conocer sus raíces”, expresó Jirón, quien realizó la investigación sobre esta tradición como parte de las asignaturas Repertorio Folclórico e Historia de la Danza.
El estudiante destacó que Nicaragua posee diversas manifestaciones culturales en cada departamento y consideró que este tipo de actividades permiten acercarlas a las nuevas generaciones.
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“Nosotros como nicaragüenses debemos estar orgullosos de nuestra identidad y poder presentar esto a las familias nicaragüenses”, señaló.

Lisbeth Jimena Boniche Granera, también estudiante de la Escuela Nacional de Danza Adán Castillo, participó del desfile y lució el traje de Los Zompopos, una tradición de la Isla de Ometepe.
La joven explicó que su vestuario, diseñado por la maestra Cleotilde Morales, incorpora grecas, cintas de colores y hojas como elementos representativos de esta danza.
Boniche destacó la importancia de continuar fortaleciendo espacios donde las nuevas generaciones puedan conocer y transmitir las tradiciones nacionales.

“Sigamos adelante, que no tengamos miedo a demostrar lo que queremos ser, que todo lo que nos propongamos lo podemos lograr”, expresó como mensaje para otros jóvenes.
Mercedes Grijalva, directora de la Escuela Nacional de Danza Adán Castillo del Instituto de Culturas de Pueblos y Juventudes destacó el valor que tiene el huipil y la indumentaria tradicional para las costumbres nicaragüenses.
“Hablar del huipil es hablar de identidad, es hablar de la cultura, es hablar de la historia; es hablar de la patria, es hablar de esa soberanía que nos identifica como nicaragüenses”, expresó Grijalva.

La directora explicó que la actividad forma parte del proceso de enseñanza de la escuela, donde los estudiantes no solamente aprenden los movimientos de cada danza, sino también conocen la música, los colores, los accesorios y el significado de los trajes que acompañan cada manifestación folclórica.
“Cada estudiante va apropiándose de la importancia de cada traje: por qué cada camisa, por qué cada falda, por qué cada máscara, por qué cada tocado, cómo debe uno portarlo, de saberlo identificar y de apropiarse”, señaló.
El desfile permitió que los estudiantes compartieran distintas expresiones del patrimonio cultural nicaragüense y reafirmaran, desde la danza y el vestuario, el valor de conocer y preservar las raíces del país.

