“Hemos estado visitando en estos días el hermoso templo que se construyó en nuestra Nicaragua de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y hemos agradecido por los apoyos que esta congregación ha venido dando a hospitales, centros de salud, centros de educación por años en toda nuestra Nicaragua y al agradecerles a ellos agradecemos a Dios porque sabemos, reitero que el gran poder de Dios mueve todas las cosas”, expresó la Copresidenta Compañera Rosario Murillo al referirse al primer templo levantado en Nicaragua por los Santos de los Últimos Días.
Esa obra, a la que se refirió la Compañera Rosario, comienza desde este 10 de septiembre a recibir a visitantes de cualquier credo, quienes podrán conocerla hasta el 26 del mismo mes, excepto los domingos. Previo a esta jornada, una delegación al más alto nivel del Buen Gobierno Sandinista, junto a compañeros de distintas instituciones, comunicadores e invitados especiales, visitó sus instalaciones y conoció los diferentes espacios del templo, situado en el kilómetro 9.3 de la Carretera a Masaya, en Las Colinas. Durante la visita, el Co-Canciller de la República, compañero Valdrack Jaentschke, destacó la importancia de la obra y señaló que Nicaragua es un país abierto y receptivo, donde cada persona puede expresar libremente su fe, mientras Taylor G. Godoy, élder, autoridad general y miembro del Comité Ejecutivo del Departamento de Templos de la Iglesia, explicó que todo cuanto alberga la Casa del Señor está centrado en Jesucristo. Después de esta jornada abierta al público, el templo cerrará sus puertas hasta el 18 de octubre, fecha en la cual el élder Ronald A. Rasband, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, encabezará la ceremonia religiosa para consagrarlo como Casa del Señor. A partir de ese momento, el ingreso quedará reservado a los miembros de la Iglesia autorizados conforme a los requisitos establecidos por su fe.
Para los cerca de 107 mil Santos de los Últimos Días que viven en Nicaragua y se congregan en 109 comunidades, contar por primera vez con un templo en el país cambia una realidad que durante años los llevó a practicar una parte de sus convicciones únicamente en las capillas, en las que celebran los servicios dominicales y realizan sus reuniones habituales. La Casa del Señor tiene otro propósito dentro de sus creencias, pues en ella establecen convenios con Dios y participan en actos sagrados que los acercan a Jesucristo y, conforme a su doctrina, unen a las familias por la eternidad, razón por la cual la Iglesia concede un significado especial a estas prácticas y permite que cualquier persona conozca el edificio durante los días previos a su dedicación, antes de que el acceso quede reservado a los miembros que reúnen los requisitos establecidos por la congregación.
Dichas concepciones forman parte de esta Iglesia desde sus orígenes en Estados Unidos durante el siglo XIX, cuando puso a Jesucristo en el centro de sus enseñanzas y desde sus primeros años hizo de la construcción de templos una parte importante de su vida religiosa, práctica que fue creciendo junto con la congregación y cruzó las fronteras estadounidenses hasta llegar a países de América Latina y otras regiones del mundo.
De aquellos primeros grupos de creyentes surgió una Iglesia que en este 2026 cuenta con 386 templos en distintos países, entre los ya edificados, los que están en construcción, los que se encuentran en proceso de planificación y aquellos que han sido anunciados. De ese total, 213 permanecen actualmente abiertos a sus miembros. La expansión de la Iglesia llegó también a la Nicaragua libre, sandinista, cristiana, socialista, solidaria y de paz, después de décadas de trabajo de los Santos de los Últimos Días en el país, y llevó finalmente a Managua una de sus Casas del Señor, como ya ha ocurrido en numerosas naciones donde profesa su fe la congregación. Su llegada, sin embargo, significa mucho más para los creyentes nicaragüenses que contar con un templo en esta tierra de lagos y volcanes, porque ahora pueden realizar aquí los actos sagrados que durante años los obligaron a viajar fuera del país para cumplir con una parte fundamental de su fe.
El crecimiento alcanzado por la congregación en Nicaragua tiene detrás una historia que comenzó en 1953 con la llegada de los primeros misioneros y continuó un año después con el bautismo de sus primeros conversos y la formación de una pequeña comunidad en Managua. Con el paso de las décadas, aquella membresía aumentó hasta reunir actualmente a 106 mil 953 personas en 109 congregaciones, mientras la construcción de su primera Casa del Señor fue anunciada en abril de 2018 y comenzó formalmente el 26 de noviembre de 2022. El proyecto se levantó en un terreno de 8.9 acres, equivalente a unas 3.6 hectáreas, y desde sus primeros planos contempló un edificio de una sola planta con aproximadamente 25 mil pies cuadrados, unos 2 mil 323 metros cuadrados. Su llegada cambia además una historia conocida por varias generaciones de fieles nicaragüenses, pues en 1987 un grupo tuvo que viajar en autobús hasta Guatemala para asistir al templo de Ciudad de Guatemala, mientras otros habían recorrido distancias todavía mayores, incluso hasta Arizona, para participar en las ceremonias más importantes de su religión.
La construcción de esta Casa del Señor ocurre mientras desde fuera de Nicaragua los propagandistas de la derecha, los golpistas, los traidores, los terroristas y los vendepatrias mantienen acusaciones de una supuesta persecución religiosa y restricciones a la libertad de culto, señalamientos que contrastan con declaraciones hechas por el cardenal Leopoldo Brenes, de la Iglesia Católica, quien luego de reunirse con el papa León XIV explicó que durante el encuentro le habló de una Iglesia “viva, profundamente llena de fe” y calificó como “noticias falsas” las versiones que mostraban templos vacíos y sacerdotes solos, asegurando que las iglesias permanecen concurridas y continúan celebrándose confesiones, matrimonios y ordenaciones sacerdotales.
Otra versión que cayó por su propio peso fue la que esos mismos propagandistas echaron a correr al asegurar que el Gobierno había prohibido el ingreso de Biblias a Nicaragua, afirmación desmentida públicamente por distintas iglesias evangélicas, entre ellas las Asambleas de Dios, una de las denominaciones más numerosas del país, cuyo secretario nacional, el pastor Roberto Rojas, informó que solamente durante 2025 importaron y nacionalizaron más de 12 mil 500 ejemplares sin impedimentos; Jorge Rivera, presidente de la Misión Centroamericana, aseguró igualmente que no encontraron dificultades para introducir el material bíblico y de discipulado, mientras la Convención Bautista de Nicaragua reportó la distribución de más de 20 mil Biblias durante 2024 y 2025.
La posición expresada por líderes católicos y evangélicos se suma ahora a la apertura del primer templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Nicaragua, una congregación que ha levantado su Casa del Señor en Managua y comienza a recibir públicamente a quienes quieran conocerla.
Esa realidad es una bofetada para los propagandistas vendidos que desde el exterior insisten en presentar al país como un lugar donde supuestamente se persigue la religión y se impide la libertad de culto, mientras católicos y evangélicos continúan profesando libremente sus creencias y los Santos de los Últimos Días acaban de construir aquí su primer templo. Los mismos sectores derrotados durante el golpe fallido de 2018 vuelven a recurrir a la religión para sembrar odio, descontento y confrontación, pero aquí ya los conocemos, sus mentiras tienen patas cortas y cada vez encuentran menos espacio para engañar, porque fueron derrotados y seguirán derrotados.
