Un desayuno a base de avena, frutas frescas y nueces puede contribuir a reducir el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, según especialistas en nutrición.
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La avena destaca por su contenido de beta-glucano, una fibra soluble que forma una especie de gel en el intestino y ayuda a disminuir la absorción del colesterol. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bonn encontró una reducción del 10 % en los niveles de LDL tras una intervención basada en avena en personas con síndrome metabólico.

Para potenciar sus beneficios, los expertos recomiendan combinar la avena con frutas como manzana, banana o frutos rojos, además de nueces, almendras o semillas de chía, que aportan fibra y grasas saludables.
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En cambio, aconsejan evitar acompañamientos con azúcares añadidos, jarabes, golosinas y productos con grasas saturadas, ya que pueden contrarrestar los beneficios de una alimentación saludable.
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Los especialistas recuerdan que ningún alimento por sí solo controla el colesterol. Una dieta equilibrada, ejercicio regular y mantener un peso saludable son parte fundamental de la prevención cardiovascular.

