El riesgo de sequía agrícola supera el 70 % en algunas zonas de Centroamérica y el Caribe, especialmente en el Corredor Seco Centroamericano, según un análisis de la FAO citado por la CEPAL. El fenómeno de El Niño podría reducir las lluvias y afectar los cultivos, la ganadería y la disponibilidad de agua.

Leer más: Diseñan ‘hojas de ruta’ para el ingreso de 4 países a la UE

Entre las áreas con mayor exposición también figuran Colombia, Venezuela, Cuba, República Dominicana y Haití. La falta de precipitaciones podría generar pérdidas agrícolas, reducir los ingresos de las familias rurales y aumentar los riesgos para la seguridad alimentaria.

Los antecedentes muestran la gravedad de estos fenómenos. Durante El Niño de 2015-2016, unos 3.5 millones de personas enfrentaron inseguridad alimentaria en el Corredor Seco Centroamericano. En algunas zonas de Haití, las cosechas llegaron a disminuir hasta un 70 %.

Quizás te interese: Rumbo a Estados Unidos: caravana migrante cruza territorio mexicano

Los efectos no se limitan a la agricultura. El aumento de la temperatura del mar puede alterar la pesca y la acuicultura, afectar los arrecifes de coral y modificar la distribución de especies marinas. En el Pacífico sudoriental, estos cambios pueden reducir la disponibilidad de nutrientes y provocar menores capturas.

El impacto también puede trasladarse a los precios de los alimentos y al comercio internacional cuando disminuye la producción en países exportadores.

Lee aquí: Muerte de una estrella deja en ‘shock’ al mundo de la lucha libre

Ante este escenario, los sistemas de alerta temprana, la planificación de las siembras, el uso de semillas resistentes a la sequía, la reserva de agua y forraje y el monitoreo de las condiciones climáticas son medidas clave para reducir las pérdidas y proteger la seguridad alimentaria.