El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó en redes sociales las recientes acusaciones del Gobierno de Estados Unidos. El diplomático cubano calificó de “falsedades” los argumentos presentados por la representación norteamericana para justificar las sanciones unilaterales contra la isla.
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La postura de La Habana responde a los señalamientos directos del secretario de Estado, Marcos Rubio, quien catalogó a la administración caribeña como “una amenaza a la seguridad hemisférica”. Por ello, en su intervención formal, el canciller caribeño afirmó que Rubio repite “una lista específica de mentiras” para justificar “el castigo colectivo contra el pueblo cubano”.
El Secretario de Estado de EEUU repitió ayer lunes una lista específica de mentiras con la que pretende justificar el castigo colectivo contra el pueblo cubano, que rechazaron en los últimos días decenas de jefes de delegaciones en la @ONU_es.
Es el exponente de una política agresiva repudiada y aislada, que solo se sostiene sobre la base de la fuerza y la intimidación, no la verdad ni la razón.
#CubaNoEsUnaAmenaza El Bloqueo Sí.
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) September 29, 2026
Asimismo, la diplomacia de la isla denunció la persecución financiera contra el sistema energético nacional. Las autoridades aseguraron que Cuba no representa una amenaza para ninguna nación, mientras que el cerco económico sí constituye un acto de agresión que impacta de manera directa a la población civil y a la estabilidad de la región.
El contrapunto refleja una brecha persistente sobre las causas de la crisis económica en la mayor de las Antillas. Mientras el Departamento de Estado defiende las restricciones unilaterales como mecanismo promotor aperturas políticas, en tanto, el Ejecutivo cubano argumenta que la asfixia sobre las importaciones de combustible y las transacciones bancarias genera el desabastecimiento y malestar social sin lograr sus propósitos de injerencia.
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En yuxtaposición a los señalamientos de la delegación estadounidense, las autoridades caribeñas subrayaron que “la política de presión” se mantiene aislada frente al consenso de decenas de delegaciones internacionales. Por ello, La representación de la isla enfatizó ante el foro multilateral que la retórica de Washington no altera la disposición de La Habana a sostener un diálogo bilateral basado en la igualdad soberana.
De este modo, el Gobierno cubano reafirmó su estrategia geopolítica basada en la condena internacional a las sanciones unilaterales. El Ejecutivo apeló al respaldo de los países miembros para exigir el cese inmediato del asedio financiero y comercial.
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El debate llevado a cabo en el plenario de las Naciones Unidas reiteró la brecha histórica entre la diplomacia estadounidense y el bloque regional latinoamericano sobre la efectividad de las medidas coercitivas unilaterales. La representación norteamericana sostiene la aplicación de restricciones a los flujos comerciales y energéticos como herramienta de presión geopolítica.
Por el contrario, la mayoría de las delegaciones internacionales cuestiona el impacto directo de esta estrategia sobre los derechos fundamentales de la población civil. En consecuencia, el recurrente choque en los organismos multilaterales evidencia la consolidación de un respaldo diplomático mayoritario hacia la posición cubana en el seno de la Asamblea General.
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De esta manera, el ejercicio de la política exterior en la región se debate entre las posturas que priorizan el aislamiento de la isla y los bloques que demandan el levantamiento del cerco económico para garantizar el desarrollo socioeconómico y la estabilidad en el Caribe.
