El cáncer de mama puede manifestarse a través de diferentes señales y cambios en los senos. Por eso, es importante conocer nuestro cuerpo, prestar atención a cualquier alteración y acudir a una unidad de salud ante la presencia de signos sospechosos.

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Entre los primeros signos de alerta se encuentran:

Bultos o masas: presencia de una bolita en la mama o debajo de la axila, especialmente si es nueva.

Cambios en el tamaño o la forma: una mama puede presentar modificaciones inusuales en su apariencia.

Alteraciones en la piel: enrojecimiento, engrosamiento, hoyuelos o una apariencia similar a la cáscara de una naranja.

Cambios en el pezón: hundimiento reciente, desviación o alteraciones en su apariencia.

Secreción anormal: salida de líquido por el pezón, especialmente si contiene sangre y no está relacionada con la lactancia.

Dolor persistente: molestias localizadas en la mama o la axila que no desaparecen, aunque el dolor por sí solo no significa necesariamente que exista cáncer.

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Es importante recordar que el cáncer de mama puede presentarse sin dolor ni síntomas evidentes en sus etapas iniciales. Asimismo, muchos cambios en los senos se deben a condiciones benignas, pero deben ser valorados por personal de salud.

La detección temprana es fundamental. Conocer los cambios habituales de nuestras mamas, acudir a las consultas médicas y realizarse los estudios recomendados según la edad y los factores de riesgo contribuye a identificar oportunamente posibles problemas de salud.

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En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, cada 19 de octubre, recordamos la importancia de la prevención, la información y el acceso oportuno a los servicios de salud.

¡La detección temprana puede salvar vidas! Cuidarnos es una responsabilidad de todas y todos.