La compañera Coleen Littlejohn felleció hoy 25 de octubre dejando un gran vacío para todos aquellos que la conocieron, amaron y respetaron por motivo de su extraordinario talento e incansable trabajo duro por la Revolución Popular Sandinista y por Nicaragua, que para la mayoría de nosotras y nosotros son lo mismo, como lo fueron para Coleen.

En 2024, la Compañera Rosario reconoció a Coleen observando, “Desde 1980 aquí, Siempre al Frente, la Compañera Coleen Littlejohn, a quien reconocemos todo su esfuerzo, todo su acompañamiento, y la difusión permanente de nuestras realidades, la defensa de nuestras Verdades.”

Tod@s las y los que tuvieron la alegría de haberla conocido recordarán la incuestionabltrayectoria impresionante de Coleen de trabajo entusiasta y defensa a favor de la Revolución Sandinista en Nicaragua desde la década de 1980 hasta las últimas semanas de su vida.

Por mi parte, conocí a Coleen bastante tarde en la vida, realmente como resultado del fallido intento de golpe de Estado de 2018, durante y después del cual ella desempeñó un papel central en la movilización de la solidaridad internacional norteamericana y europea contra la feroz ofensiva de guerra psicológica de parte de los gobiernos occidentales y su vasta maquinaria de mentiras y desinformación mediática, académica y del sector no gubernamental.

Otros recordarán el papel de liderazgo de Coleen en solidaridad con la Revolución Sandinista de Nicaragua durante la década de 1980, desde las manifestaciones semanales frente a la embajada norteamericana hasta la organización de un importante apoyo material, un intenso trabajo en los medios y un cabildeo constante tanto ante el gobierno norteamericano como sus gobiernos aliados.

Más tarde, durante la década de 1990, aparte de su trabajo de solidaridad política, Coleen era muy conocida por su exitoso trabajo desarrollando organizaciones comunitarias a nivel de base para acompañar a las empobrecidas familias rurales y urbanas de Nicaragua ayudándolas a superar la interminable adversidad de la vida bajo los corruptos gobiernos neoliberales. El trabajo de Coleen hizo posible que miles de familias de bajos ingresos en Nicaragua enfrentaran mejor de lo que podrían haberlo hecho de otra manera las dificultades causadas por la ofensiva neoliberal de privatización y recortes del gasto público impuestos bajo la tutela opresiva de las élites gobernantes estadounidenses y europeas.

Coleen pasó a ocupar puestos en organizaciones financieras internacionales, trabajando tanto en África como en América Latina, lo que le permitió adquirir una experiencia y una visión extremadamente útiles del pensamiento y el funcionamiento de organizaciones como el Banco Mundial, que luego aprovechó para mejorar las iniciativas estratégicas con sus compañeras y compañeros de la solidaridad con Nicaragua.

Para mí, un aspecto sorprendente en mis conversaciones con Coleen fue que ella siempre fue muy clara en apoyar al gobierno del FSLN liderado por Daniel Ortega y Rosario Murillo a pesar de tener sinceras amistades personales con las y los ex-sandinistas que decidieron trabajar en contra del FSLN alineándose con los gobiernos imperialistas estadounidenses y aliados.

La fe católica de Coleen fue un factor decisivo que motivó y sostuvo su solidaridad con Nicaragua y su crítica franca de las contradicciones e hipocresías de las instituciones eclesiásticas, incluido el abuso por la orden jesuita de sus universidades, de una de las cuales, el colegio Lemoyne, ella era alumna, para hacer ataques políticos al gobierno de Nicaragua.

No es exagerado decir que perder a la compañera Coleen es realmente una pérdida irreparable para Nicaragua. Nadie en la solidaridad con la Revolución Popular Sandinista tiene su rango de experiencia, conocimientos y contactos en América del Norte y Europa, ni su capacidad para movilizarlos de manera coherente y eficáz en apoyo de lo que ahora es el proyecto político estratégico más exitoso de América Latina y el Caribe, la Revolución Popular Sandinista, algo que ella reconoció con gran claridad. 

Como siempre ocurre con la pérdida de personas muy queridas y muy respetadas, podemos celebrar los grandes regalos que Coleen Littlejohn nos entregaba toda su vida y alegrarnos e inspirarnos en todos sus grandes logros, por su infalible amabilidad y humanidad y por todo lo que nos ha enseñado gracias a su incisiva inteligencia. 

¡Hasta Siempre Coleen!