Steven Spielberg llevó en 1993 a la gran pantalla ‘Jurassic Park’; la cinta partía de la premisa de que los científicos eran capaces de clonar dinosaurios a partir de fragmentos de ADN conservados en ámbar fosilizado. Era ciencia ficción. Sin embargo, en la realidad, esa ambición sigue ocupando a los científicos y el haber encontrado células sanguíneas en un fósil de dinosaurio que vivió hace 115 millones de años parece allanar el camino hacia esa meta.

Leer más: Abren en Pompeya un armario de casi 2.000 años

Un equipo de expertos de la Universidad Courtin, en Australia, identificó lo que –hasta ahora– parecen ser glóbulos rojos fosilizados, junto a otras moléculas hemáticas, que se han conservado durante unos 115 millones de años al interior del hueso de la pata de un dinosaurio. Divulgaron sus resultados en un estudio aparecido este 2 de noviembre en la revista Proceedings of Science Academy.

Lo diferente

Aunque en el pasado se han hecho anuncios similares, la evidencia ha acabado por ser considerada dudosa, debido a que no ha habido posibilidad de replicar los hallazgos con facilidad y descartar así que lo encontrado no fuera el resultado de una contaminación externa posterior. No obstante, en esta oportunidad, los análisis químicos ofrecieron una corroboración más prometedora.

Quizás te interese: Gatito comparte su comida con su compañero de peluche

«Algo que bajo el microscopio parece un glóbulo rojo es interesante, pero la morfología por sí sola no es suficiente para establecer su origen biológico. Nuestro enfoque combina observaciones microscópicas con evidencia química asociada a las estructuras. La convergencia de líneas de evidencia independientes es mucho más poderosa que decir: ‘Esto parece un glóbulo rojo'», sostuvo Kliti Grice, geoquímica orgánica de la Universidad de Curtin, en conversación con el portal de divulgación científica Science Alert.

El hallazgo

Los científicos se toparon con el inusual hallazgo en un fósil que se recuperó en una mina de Brasil en 2008. Los huesos pertenecían a la pata derecha de un ‘Aratasaurus museunacionali’, caracterizado como un dinosaurio de pequeño tamaño de tipo terópodo, un amplio suborden en el que se aglutinan antiguos saurios cuya característica común era tener huesos huecos y extremidades con tres dedos funcionales.

Lee aquí: José Eduardo Derbez confirma su ruptura con Paola Dalay

Tras examinar detalladamente el material, repararon en la existencia de canales vasculares fosilizados al interior de los huesos y, dentro de los canales, se encontraron microestructuras elipsoidales que parecían células, del tamaño esperado y «muchas de ellas en la ubicación correcta en los canales vasculares», refirió Grice.

Las pruebas

No obstante, la especialista relató que, aunque hubo un innegable entusiasmo, rápidamente adoptaron el sano escepticismo de la ciencia: mientras más importante sea un hallazgo, mayor cuidado hay que tener antes de descartar cualquier explicación alternativa más probable.

Te puede interesar: Valentina Ferrer ya se refiere a J Balvin como su “ex”

Así, los miembros del equipo emplearon técnicas de análisis de imagen, de moléculas y de espectroscopía de las células que parecían hemáticas, así como del material que rodeaba los huesos. Solo así pudieron desechar otras fuentes posibles que incluían colonización ‘post mortem’ de hongos y microbios, o presencia de pirita o granos sedimentarios que pudieran confundirse con células sanguíneas a nivel microscópico.

Eso no fue todo: además, detectaron la presencia de compuestos vinculados a las células sanguíneas, específicamente de la molécula hemo, presente en los glóbulos rojos, cuya función es ayudar a la sangre a transportar oxígeno. A ello se sumó el hallazgo de microestructuras correlacionadas con componentes de la molécula hemo, a saber: hierro, carbono y nitrógeno, mientras que en el resto del hueso se encontró calcio, flúor, fósforo y carbono.

En otras noticias: La serie “Criminal Minds” concluirá su historia el próximo año

Con respecto a la conservación de un rastro así durante un lapso tan prolongado, Grice precisó que los investigadores hipotetizan que «la mineralización de manganeso pudo haber contribuido a estabilizar o replicar estas estructuras extremadamente delicadas durante la fosilización». Eso significa que, en lugar de pensar que hubo una célula que se mantuvo inalterada durante 115 millones de años, la estructura biológica original interactuó con su entorno geoquímico circundante y creó un registro fósil de ese proceso.

Pese a que se trata de una evidencia robusta, para prevalecer tendrá que pasar la dura prueba de la replicación y de análisis de seguimiento de ese y otros especímenes, antes de hacer afirmaciones más contundentes y derivar nuevas preguntas.

Más noticias aquí: Reese Witherspoon despide a la mitad del personal de su productora

«Una muestra recolectada hace décadas para un estudio anatómico también puede contener información molecular, mineralógica, isotópica y microscópica que nadie pensó en buscar en aquel momento», concluyó Grice.