Los precios de la gasolina y el diésel alcanzaron este martes los niveles más altos registrados para una jornada electoral en Estados Unidos (EE. UU.), donde la población acudió a las urnas para renovar la Cámara de Representantes y parte del Congreso y las gobernaturas en unos comicios de medio mandato condicionados por la inflación y la agresión militar impulsada por Washington y Tel Aviv contra Irán.
De acuerdo con datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio de un galón (3,78 litros) de gasolina regular se situó en 4,15 dólares, lo que representa unos 35 centavos más respecto al récord previo en comicios legislativos, computado en 2022 con 3,80 dólares. La cifra contrasta marcadamente con los 3,10 dólares por galón registrados durante las presidenciales de 2024.
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En el caso del diésel, el coste medio alcanzó los 6,29 dólares por galón, tras haber alcanzado un máximo histórico de 6,52 dólares el pasado 22 de septiembre a raíz de la escalada bélica en Asia Occidental. Este valor supera ampliamente los 5,33 dólares reportados en la semana electoral de 2022 y los 3,55 dólares de los comicios presidenciales de 2024, según registros de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA).
Impacto geopolítico y desgaste republicano
Por otra parte, las series estadísticas de la EIA confirman que la gasolina regular promedia más de 3,46 dólares en lo que va del segundo mandato del presidente Donald Trump, y supera por una milésima el registro de 3,457 dólares dejado por el mandatario saliente Joe Biden. El dato adquiere relevancia en plena jornada comicial, donde el Partido Republicano pone en juego su mayoría en ambas cámaras legislativas ante el descontento ciudadano por los costos del transporte y el impacto de sus políticas económicas.
El encarecimiento del crudo obedece a las acciones militares contra Irán iniciadas hace más de ocho meses, las cuales provocaron una severa restricción al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, arteria estratégica por donde transita una porción sustancial del suministro mundial de petróleo. El escenario se agrava con los ataques contra la infraestructura petrolera rusa dentro del conflicto en Europa del Este.
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Sobre la inestabilidad de los precios, el analista de la plataforma de seguimiento GasBuddy, Patrick De Haan, señaló que «la volatilidad puede volver rápidamente después de las elecciones», apuntando a las tensiones imprevistas en Ormuz y a los bombardeos contra las plantas de refinación en suelo ruso.
Medidas paliativas y astronómicas ganancias corporativas
Para aminorar el malestar social en bastiones electorales agrícolas como Iowa y Kansas —donde las candidaturas demócratas han ganado terreno en la disputa por el Senado—, la Casa Blanca autorizó la importación de diésel ruso, exoneró de impuestos al carburante tintado y presionó a la Unión Europea para liberar reservas de emergencia. No obstante, tales paliativos no han compensado el déficit global de crudo.
En contraste con la presión sobre los consumidores, los gigantes petroleros estadounidenses han registrado incrementos sustanciales en sus ingresos. La corporación Chevron reportó una ganancia neta de 9.900 millones de dólares durante el tercer trimestre, lo que equivale a un aumento cercano al 200% respecto al mismo periodo de 2025. Exxon Mobil más que duplicó sus beneficios en el mismo lapso, alcanzando los 15.400 millones de dólares.
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En su momento, el presidente de EE.UU. cuestionó estas cifras señalando que «están ganando demasiado dinero con una escasez. No me gusta, y debería ser el último en decirlo porque soy un gran defensor de la libre empresa», aunque posteriormente encomió la rentabilidad de las petroleras nacionales.
Fuente: teleSUR
