Christa Pike, condenada a muerte en Tennessee (EE.UU.) que sobrevivió a dos intentos de ejecución, ha solicitado una moción de emergencia para no regresar a su celda por temor a infectarse tras limpiar una ducha infestada de cucarachas y haber acudido a urgencias, informó People este 2 de noviembre.
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Desde su alta el 9 de octubre de un hospital de Nashville permanece aislada en la enfermería. Su principal preocupación es la salud: asegura que la obligan a realizar tareas de alto riesgo de infección y de nuevas lesiones, como la limpieza de esa ducha.

La moción pide reintegrarla a la población general y restablecer las protecciones de acuerdos previos, siempre que lo permitan sus necesidades médicas y de seguridad. Su equipo legal la presentó de urgencia ante un tribunal federal argumentando que «cada día de aislamiento continuo causa más daño«.
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Sobre el módulo donde estaba antes, habitado por reclusas con historial de agresiones, declara: «No podría defenderme ni escapar si otra reclusa me atacara. Temo que me lastimen gravemente si me trasladan allí mientras estoy tan débil». Solicita poder participar en comidas grupales, clases, tiempo en el vestíbulo, servicios religiosos, trabajos o recreación compartida. Actualmente pasa el tiempo sola en la enfermería, salvo cuando sostiene reuniones con sus abogados.
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El juez fijó el 4 de noviembre para la respuesta de los demandados y el 6 para la réplica de Pike. Fue condenada a muerte por el asesinato, en 1995, de Colleen Slemmer, de 19 años; entonces Pike tenía 18 y, junto a su novio, la torturó y apuñaló con un cúter. Tras su inyección letal fallida, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, impuso una moratoria de un año a todas las ejecuciones en el Estado.


