El médico que supervisó el intento fallido de ejecución de Christa Pike, condenada a muerte en Tennessee (EE. UU.), no practicaba la inserción de una línea central en 13 años, informa People este 4 de noviembre.
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La técnica se emplea en inyecciones letales cuando no se logra un acceso venoso convencional en el brazo.

Mark Fowler, el galeno designado por el Departamento de Correcciones de Tennessee para dichas tareas, admitió en una deposición de 2025 que no realizaba el procedimiento desde 2013 y que ya no contaba con autorización médica para hacerlo. Aun así, intervino en dos ejecuciones recientes.
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«No tiene la experiencia ni el entrenamiento actual» requeridos y el método que utilizó «es una violación del estándar de atención actual», declaró Gail Van Norman, experta en anestesiología.

El 21 de mayo, durante el intento de ejecución de un reo diferente a Pike, el equipo de acceso venoso no logró colocar las líneas tras 30 minutos. Fowler intervino, intentó la línea central en dos sitios y ambos fracasaron. La ejecución se canceló después de más de una hora, mientras el condenado gritaba: «Duele, duele«.
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Cuatro meses después, el mismo médico supervisó la ejecución de Pike. El acceso venoso se colocó de forma incorrecta y el medicamento letal se filtró a los tejidos circundantes en lugar de ingresar a la vena.

La Oficina federal que interviene en casos de condenados a muerte como el de Pike señaló que estos fallos debieron investigarse en mayo, cuando sometieron a un reo a más de una hora de dolor y sufrimiento.
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Días después, Fowler rompió el silencio y afirmó que espera que el Estado complete la ejecución de Pike, porque considera que aplicar la pena de muerte es una obligación moral y que hacerlo daría «un sentido de justicia» a la madre de la víctima. El médico, de 69 años, ha participado en siete ejecuciones y ha cobrado 3.000 dólares por cada una.


