A 99 años de que el General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino, emitiera el manifiesto de San Albino, su legado arde con intensidad en las luchas del pueblo nicaragüense.
En el inicio de Julio victorioso, coincidente con ese acto de rebeldía, valentía y de máxima entrega a la patria, el manifiesto fue reconocido en la Asamblea Nacional este miércoles.
La diputada Irma Dávila recordó ante el plenario que este fue el primer manifiesto de Sandino, a través del cual le habló al pueblo nicaragüense, pero también al centroamericano y latinoamericano, “nuestro gran pueblo triunfante en el espíritu inmenso de dignidad y de decoro nacional. Ese gran espíritu, que es alma nicaragüense por gracia de Dios”, señaló.

“Afirmamos que este manifiesto es una proclama vigente, una guía de acción política que sigue siendo una llama viva en el corazón del pueblo nicaragüense, porque la lucha continúa y todos los días luchamos porque los imperialistas de la tierra no han desaparecido y lanzan agresiones contra los pueblos del mundo”, reconoció.
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Dávila afirmó en tal sentido que el manifiesto está encarnado en nuestra Constitución Política de Nicaragua, que la define como un Estado revolucionario, libre, soberano e independiente, “reafirmando el rechazo a cualquier forma de injerencia extranjera”.
“Su fortaleza está en toda la riqueza histórica que tenemos de lucha de independencia, soberanía, de lucha por la paz, por la autodeterminación y de lucha antiimperialista que el General Sandino sintetiza en este manifiesto”, expuso.

Principios del pueblo y la nación
Asimismo, reafirmó la soberanía, la autodeterminación, la libertad, la seguridad y la paz como principios del pueblo nicaragüense y la nación.
En ese orden, observó el deber y derecho de todos los y las nicaragüenses defenderlos, siendo considerados traidores a la patria aquellos que atenten contra esos sagrados derechos.
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“Los traidores son los mismos de siempre, como dijo el General Sandino. Los mismos que estaban con Somoza, que en el 79 salieron huyendo. Los mismos que en el 2018 quisieron desbaratar Nicaragua son los mismos traidores vendepatrias”, afirmó.
“El General Sandino consagró la nacionalidad como la fuerza motriz para defender la soberanía y la autodeterminación y, siendo coherente con este postulado, nuestra Constitución Política señala que la nacionalidad nicaragüense se perderá al momento de adquirir otra nacionalidad, porque la nacionalidad no es un acto administrativo, sino un pacto de sangre, de lealtad a la patria, y nadie puede jurar lealtad y servir a dos patrias”, añadió.
Paz, equidad y progreso
Dávila mencionó que los nicaragüenses confirman su vocación de paz y relaciones amistosas con todos los pueblos, luchando por un orden multipolar en el mundo “basado en la hermandad, la solidaridad, complementariedad, la cooperación, igualdad y respeto entre los Estados”, resaltó.
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En ese mismo sentido, destacó que la Revolución ha venido profundizando la equidad y las prácticas de género; se ha garantizado el derecho a la educación gratuita y de calidad, así como también a la salud.

“Nicaragua es el país que más construye hospitales y casas maternas. Se ha incrementado la infraestructura vial, conectando a todos los municipios y uniendo por primera vez a todo el país. Se han construido y mejorado miles de viviendas para las familias nicaragüenses. Entregas de títulos de propiedad que dan seguridad jurídica a las mujeres, restituyendo derechos a millones de familias”, apuntó.
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Finalmente, Dávila reiteró que el manifiesto de San Albino es un postulado que sigue vigente con su legado de patriotismo, nacionalismo, antiimperialismo, dignidad, identidad nicaragüense, soberanía, autodeterminación “y un legado de un modelo económico para que todos y todas podamos salir adelante, mejorar y prosperar”, concluyó.
Con el manifiesto, el General Sandino, proclamado el 1 de julio de 1927 desde la profundidad de las Segovias, rechazaba la rendición ante el intervencionismo yanqui y dirigió una batalla por la soberanía y la dignidad nacional.
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En la actualidad, el Estado de Nicaragua, cimentado con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista —inspirada en el heroísmo del máximo de los patriotas—, se fundamenta en valores cristianos, socialistas y prácticas solidarias desde la cultura e identidad nicaragüense y construido como una nación multiétnica, bilingüe y pluricultural.
