El fenómeno meteorológico El Niño, que está en marcha desde junio pasado y se pronostica que a finales de este año esté entre los eventos «más grandes» de este tipo registrados en los últimos 76 años, ya ha causado sus primeros efectos ecológicos, según reporta la NASA.
De acuerdo con la agencia estadounidense, el Niño «altera la vida marina en el Pacífico» y advierte con «efectos en cadena». Explica que este fenómeno natural se caracteriza por temperaturas del agua más cálidas de lo normal en partes del océano, especialmente en la zona ecuatorial, junto con cambios en los patrones de circulación atmosférica y oceánica; y sus efectos regionales abarcan desde inundaciones en zonas desérticas y el retraso de los monzones, hasta cambios en las zonas donde es más probable que se formen ciclones tropicales.
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La NASA detalla que entre los primeros efectos ecológicos derivados de estas condiciones se encuentran «los cambios en la red trófica marina». El más notable es la disminución en las concentraciones de clorofila, que se ha observado en el Pacífico central, cerca del ecuador y directamente al norte de Nueva Zelanda.
La clorofila es el pigmento presente en la mayor parte del fitoplancton y su concentración permite estimar la abundancia de estos organismos. No obstante, los datos indican que en 2026 sus concentraciones son «sustancialmente más bajas», señala la agencia.
Cambio y consecuencias
Los expertos esperaban este cambio. «Esto se debe a que durante un episodio de El Niño, los vientos alisios ecuatoriales del este se debilitan, la capa superficial cálida del océano se extiende a mayor profundidad y se inhibe el afloramiento de las aguas frías y ricas en nutrientes que normalmente impulsan el crecimiento del fitoplancton», se detalla.
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Pero en ese contexto, la NASA advierte que la disminución del fitoplancton «tiene efectos en cadena a lo largo de la red trófica marina, incluso en las regiones costeras». «Hay menos alimento disponible para el zooplancton, así como para peces, aves marinas y mamíferos marinos», agrega.
Así, alerta de efectos en actividades económicas. Por ejemplo, recordó que en el pasado, durante episodios de El Niño, las pesquerías de anchoas en Perú han experimentado drásticas disminuciones en las capturas, causadas de manera similar por el calentamiento de las aguas superficiales, un menor afloramiento y menos abundancia de fitoplancton.
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Sin embargo, aunque hace la advertencia e indica que «las alteraciones en la vida marina pueden ser graves», la NASA indica que «es posible que se produzca un rebote de clorofila posterior a El Niño, caracterizado por concentraciones superiores a lo normal» en el Pacífico ecuatorial.
«Las investigaciones sugieren que el transporte de mayores concentraciones de hierro en las corrientes oceánicas, así como el polvo proveniente de zonas terrestres más secas en partes de América Central y del Sur contribuyen a impulsar este resurgimiento», dice. Asimismo, por otro lado, sugiere que «La Niña fenómeno que a menudo sucede tras los episodios de El Niño— también puede producir concentraciones elevadas de clorofila».

