Cerca de 100 millones de personas en Estados Unidos padecen algún tipo de enfermedad hepática, y la comunidad latina se encuentra entre los grupos con mayor riesgo, además de enfrentar obstáculos para acceder a diagnósticos y tratamientos oportunos.
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Según especialistas de la Fundación Americana del Hígado (ALF), los casos de hepatitis viral, cirrosis y otros trastornos hepáticos presentan una incidencia más elevada entre la población hispana. Datos de la Oficina de Salud de las Minorías indican que los adultos latinos fueron diagnosticados con enfermedad hepática con mayor frecuencia que otros grupos, mientras que los méxicoamericanos registraron tasas especialmente altas.

Los expertos señalan que factores como la diabetes, el sobrepeso, el colesterol elevado, el consumo excesivo de alcohol, la alimentación y algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de daño hepático. Recomiendan mantener controles médicos periódicos, mejorar la dieta y reducir hábitos que afectan la salud del hígado.
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Uno de los principales desafíos es el diagnóstico tardío, provocado por barreras como la falta de seguro médico, dificultades con el idioma, desconfianza en el sistema de salud y falta de información. Cuando la enfermedad se detecta a tiempo, los tratamientos pueden evitar complicaciones graves e incluso la necesidad de un trasplante.
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La Fundación Americana del Hígado impulsa campañas educativas en español, grupos de apoyo y programas de prevención para acercar información médica a la comunidad latina y mejorar la detección temprana de estas enfermedades.


