Un hombre de edad avanzada de la localidad de Konstantínovka, en Donbass, ocultó en sótanos a dos soldados rusos heridos en combates callejeros y les proporcionó insumos básicos durante semanas.

Anatoli Klindujov, de 76 años, relató a un corresponsal de RT que salía a la calle de su refugio en medio de los constantes ataques y sobrevuelos de drones y dijo que no tenía miedo porque ya había superado el impacto de 46 fragmentos de metralla en ambas piernas.

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Durante una de sus salidas, el anciano escuchó a un soldado ruso herido llamándolo desde una casa, se acercó y prometió abastecerle con todo lo necesario. Le propuso llevarlo a un garaje y, cuando este se negó, buscó a una mujer que tenía sótano en su casa y juntos lo arrastraron hasta allí para luego traerle agua y cualquier cosa que pudiesen conseguir para comer.

Otro día, el hombre fue a un campo por ajo, ya que se había agotado en su refugio, y encontró a otro herido en un cruce vial y recogió el cargamento de medicinas que le había traído un dron y que el propio militar no podía alcanzar por sí solo. Asimismo, llevó sus documentos al primer soldado para que transmitiera sus datos por radio a sus jefes.

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Finalmente, cuando vino el personal militar para evacuar a los heridos, el anciano, naturalizado ucraniano, decidió marcharse con ellos al lado ruso.

Klindujov se muestra orgulloso al recordar sus éxitos pasados en la lucha libre y el sambo. Fue dos veces campeón de competiciones deportivas organizadas en la época soviética por el Consejo Central de Sindicatos de Toda la Unión y obtuvo el tercer puesto en el campeonato de sambo de las Tropas del Interior para las repúblicas de Ucrania y Moldavia.