La Compañera Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua, destacó la reciente celebración en el Palacio Nacional de la Cultura del 48.° aniversario de la Operación Muerte al somocismo, Comandante Carlos Fonseca Amador, y resaltó la grandeza de las epopeyas de amor a Nicaragua.

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«Aquí no se rinde nadie! Aquí no habrá repetición.  Nos hemos venido forjando, gracias a Dios, como guerreros de luz, de amor, elocuentes», dijo. 

«Buena semana, buen día, buenas horas, buenos tiempos que Dios derrama sobre nuestra Nicaragua«, deseó la Copresidenta de la República a todos los nicaragüenses.

Seguidamente, manifestó que «hoy es lunes 24 de octubre, y hemos celebrado en grande tanta historia, tanta grandeza, tanta epopeya, y hemos agradecido a Dios, y nos hemos agradecido a cada uno de nosotros porque hemos sabido reclamar y retomar los caminos ciertos, las Verdades Verdaderas que a lo largo de nuestra historia han iluminado nuestro porvenir». 

«El acto de ratificación, porque es una confirmación del heroísmo, de la audacia, de aquel grandioso evento, Toma del Palacio Nacional. Estuvo al frente el Comandante Edén Pastora; por supuesto que no lo olvidamos», sostuvo.

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Expresó: «Declaramos, entonces: Muerte al somocismo, Carlos Fonseca Amador, Comandante Carlos… Fue una celebración, esta que vivimos este sábado, del Pueblo Presidente».

Añadió: «Hoy, gracias a todas las luchas, gracias a todas las victorias, gracias a la valentía de nuestro pueblo, ese pueblo que sabemos, sabemos, está representado absolutamente en el heroico también Comando Rigoberto López Pérez».

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Continuó: «que más allá de cualquier miseria humana, como las que pintan los mediocres, más allá de cualquier vulgaridad que no cabe en nuestra historia, el heroísmo de este pueblo nicaragüense por gracia de Dios, este pueblo que ama su patria, ese heroísmo está registrado para la historia universal de la fortaleza del ser humano, de la capacidad de trascender del ser humano y de la capacidad de asumir las misiones necesarias, imprescindibles de cada ser humano que cree en la humanidad». 

«Esas vulgaridades son absoluto irrespeto propio de garras y dientes… Es que ni siquiera se les puede llamar seres humanos, de esos, llenos de odio, de mezquindad; es ceguera lo que da el odio, la mezquindad. La mezquindad es el egoísmo, la grosería, la chavacanería, la ordinariez que les conocemos. Por algo son apátridas, porque esa cultura no es nuestra cultura nicaragüense por gracia de Dios»dijo.

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Externó que «cualquiera de esos absurdos, de esa basura, jamás borrará el gran espíritu de las y los nicaragüenses, que hemos sido capaces de los más valientes, intrépidos y valerosos actos de amor a Nicaragua». 

Sostuvo que «la basura en su lugar, allá, donde no nos toca… La basura, la suciedad, lejos… Allí donde se esconden temblando de miedo, la basura donde pertenece, porque el pueblo de Dirangen, Nicarao, Adiact, Andrés con su piedra legendaria y victoriosa piedra, esta Nicaragua, de Zeledón, de Sandino, de Rigoberto, de Carlos, de Pancasán, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, protagoniza epopeyas de Verdad, epopeyas Verdaderas, con grandeza de alma, es la grandeza de un pueblo frente a una absurda pequeñez que ni se atreva a comparar». 

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«Son nimios, son insignificantes, es la menudencia de los nada y los nadie, nulos de toda nulidad. Son farsantes y mercachifles, nada más».

«Nosotros decimos, nosotros sentimos, nosotros vivimos el heroísmo de San Jacinto, admiramos, seguimos la piedra de Andrés, esa piedra cargada de dignidad, de esperanza, de certeza», expuso la Copresidenta de Nicaragua.

«¿Cómo no reconocer la grandeza de nuestros orígenes? Los Indios Flecheros, la raza nicaragüense invicta por gracia de Dios. Cada héroe y cada mártir en nuestra tierra, en nuestro cielo, tiene su estrella y su estela de inapagable luminosidad. La vanidad es solo vanidad, es perversión, es pequeñez. Vanidad de vanidades, dice el Eclesiastés, y todo es vanidad, así son», declaró.

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Puntualizó: «Como sabemos, en nuestra Nicaragua vibran las consignas guerrilleras con orgullo revolucionario y evolucionario, orgullo de patria libre, orgullo sandinista, inimitable, nuestra cada consigna, nuestra, nuestra, porque nosotros, como pueblo, cuando diseñamos o cuando surge una consigna, sabemos que son ajenas a quienes viven de la traición. ¡Aquí no se rinde nadie! Vamos de pie y adelante, nunca de rodillas».