La médica británica Hannah Cain fue encontrada muerta el pasado domingo en su domicilio de la localidad inglesa de Dersingham. Acusan a su esposo, con quien tenía tres hijos, del asesinato.
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Cain, de 45 años, conocida profesionalmente como Hannah Terry, formaba parte del equipo del Centro Médico Grimston, que lleva años atendiendo a la familia real durante sus estancias en la residencia de campo Sandringham House. De acuerdo con The Sun, entre los pacientes de la víctima se encontraba la reina Camila.

El deceso se declaró en el lugar. Un análisis ‘post mortem’ reveló «una lesión por traumatismo contundente en el lado derecho de la cabeza, una lesión que también podría sugerir una compresión del cuello», según declaró la fiscal Jackie Hanlon, quien señaló que en ese momento había niños en la casa.
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Su marido, Mark Cain, también de 45 años, compareció este miércoles ante el tribunal de primera instancia de Norwich y quedó en prisión preventiva hasta su próxima comparecencia, prevista para mañana ante el Tribunal de la Corona de King’s Lynn.

