Phoenix Ikner, acusado de perpetrar una masacre en una universidad estadounidense en la que murieron dos personas y otras seis resultaron heridas, habría acudido al chatbot de OpenAI para preparar el tiroteo.
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OpenAI, la compañía desarrolladora de ChatGPT, enfrenta una demanda presentada por los familiares de una víctima del tiroteo ocurrido en abril del año pasado en la Universidad Estatal de Florida, donde murieron dos personas y otras seis resultaron heridas. La querella, interpuesta este domingo ante un tribunal federal, acusa al chatbot de ayudar al sospechoso, Phoenix Ikner, a perpetrar la masacre al sugerirle que atacar a niños «llamaría más la atención».

Según el alegato judicial, Ikner, estudiante de la institución, planeó el ataque tras pedir consejo al ‘software’ sobre qué arma usar, qué munición comprar y preguntar qué zonas del campus estarían más concurridas.
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Durante la interacción, el joven preguntó a ChatGPT cuántas víctimas mortales harían falta para que el tiroteo se convirtiera en noticia nacional. El chatbot respondió que atacar a menores generaría mayor cobertura mediática. «Otro desencadenante común es el número total de víctimas: si hay cinco o más víctimas en total (entre muertos y heridos), es mucho más probable que llame la atención, y si hay niños involucrados, incluso con dos o tres víctimas puede atraer aún más interés», señala la respuesta citada en el documento.
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La demanda agrega que el atacante mantuvo «largas conversaciones» que habrían llevado a «cualquier persona con sentido común a concluir que contemplaba un plan inminente para dañar a otros». «Sin embargo, ChatGPT o bien falló estrepitosamente al conectar los puntos, o bien nunca fue diseñado correctamente para reconocer la amenaza», concluye el texto.

