Los frutos secos son una fuente importante de grasas saludables, fibra, proteínas, vitaminas y minerales que contribuyen al buen funcionamiento del organismo. Especialistas recomiendan consumir un puñado al día como parte de una alimentación equilibrada para favorecer la salud cardiovascular, metabólica y cerebral.

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Entre las opciones con mayores beneficios destacan la nuez de castilla, rica en ácidos grasos omega-3 que pueden contribuir al bienestar emocional y la salud del cerebro; los pistachos, que aportan fibra y antioxidantes beneficiosos para la salud ocular y del corazón; la nuez pecana, conocida por sus compuestos antioxidantes y su potencial para ayudar a controlar el colesterol; las almendras, una excelente fuente de calcio, vitamina E y zinc que favorecen la salud ósea y reproductiva; y el maní, cuyo consumo se asocia con un mejor control de la glucosa y una mayor protección cardiovascular.

Además de sus beneficios individuales, estos alimentos pueden ayudar a controlar el apetito, mantener niveles saludables de colesterol y aportar energía de calidad durante el día. Su consumo regular, acompañado de una dieta balanceada y un estilo de vida saludable, también se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.

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Los expertos aconsejan alternar distintas variedades de frutos secos para aprovechar mejor sus propiedades nutricionales, siempre en porciones moderadas y como parte de una dieta balanceada.