La fractura de costilla es una de las lesiones torácicas más comunes y generalmente sanan por sí solas, sin embargo, otras pueden generar complicaciones importantes si no reciben atención médica adecuada. Una caída o un golpe fuerte en la zona puede provocar una lesión más seria de lo que parece.

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Especialistas en salud explican que el principal problema de una costilla fracturada es que muchos la confunden con un dolor muscular y “pasajero”. Por tal motivo, comparten las señales físicas que ayudan a sospechar cuándo realmente podría haber una costilla rota o fisurada.

3 señales médicas que lo indican: tienes una costilla fracturada

1. Dolor agudo que empeora al respirar o moverte

La señal más frecuente de una costilla fracturada es un dolor intenso y punzante en el pecho o costado del torso después de un golpe, caída o presión fuerte.

A diferencia de una molestia muscular común, este dolor suele empeorar drásticamente al respirar profundo, toser, reír, estornudar o mover el cuerpo.

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Los médicos explican que la respiración expande la caja torácica, por lo que una costilla lesionada produce molestias mucho más marcadas con cada movimiento respiratorio.

En algunos casos, las personas sienten alivio solo al quedarse completamente quietas o adoptar ciertas posiciones para evitar el dolor.

2. Dolor al tocar la zona y sensación de crujido

Cuando existe una fractura, el contacto directo sobre la costilla suele provocar dolor muy localizado e intenso. Algunas personas incluso perciben una sensación de “crujido” o roce interno, conocida médicamente como crepitación.

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Esa sensación puede diferenciar una fractura de un simple moretón muscular, donde el dolor generalmente es más difuso. Además, es frecuente que aparezcan hematomas, inflamación o enrojecimiento en la zona del impacto, especialmente durante las primeras horas después de la lesión.

3. Dificultad para respirar

Los especialistas consideran esta una de las señales más delicadas. Una costilla fracturada puede hacer que respirar profundamente resulte extremadamente doloroso, provocando sensación de falta de aire o respiraciones cortas y superficiales.

El problema es que algunas personas, por evitar el dolor, terminan respirando menos de lo necesario, lo que aumenta el riesgo de complicaciones pulmonares.

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Cuando la dificultad respiratoria es intensa o aparece repentinamente, podría tratarse de una lesión más seria dentro del tórax y requiere atención médica inmediata.

Pese a estas señales claras, los médicos aclaran que la única forma de confirmar una fractura es mediante estudios de imagen, como radiografías o tomografías.

Qué hacer mientras tanto

Mientras recibes evaluación médica, los expertos aconsejan evitar esfuerzos físicos, descansar y aplicar hielo sobre la zona lesionada durante intervalos cortos.

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También recomiendan no vendar el pecho excesivamente, ya que eso puede dificultar la respiración. El seguimiento médico es fundamental para evitar complicaciones y controlar adecuadamente el dolor.