El Ministerio del Interior de la República Democrática del Congo (RDC) formalizó la prohibición de concentraciones populares, marchas y manifestaciones públicas en la capital, Kinsasa, así como en las jurisdicciones de Tshopo, Alto Uele y Bajo Uele.

La restricción, instruida por el jefe de la cartera ministerial, Jacquemain Shabani, a las gobernaciones provinciales, persigue restringir los contactos físicos masivos en entornos urbanos densos con la meta de frenar los vectores de contagio del ébola, luego de que las autoridades sanitarias alertaran sobre un elevado peligro de transmisión comunitaria hacia territorios próximos a los focos activos de la dolencia.

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La medida gubernamental generó reacciones por parte de los bloques opositores y movimientos sociales del país africano, quienes tildaron la orden ministerial de inconstitucional y argumentaron que el decreto responde a motivaciones político-partidistas orientadas a neutralizar el derecho a la movilización popular.

No obstante, las instancias oficiales fundamentaron el despliegue de las limitaciones sobre la base del dictamen de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que catalogó el actual brote del virus Bundibugyo registrado tanto en el suelo congoleño como en la vecina Uganda como una emergencia sanitaria de importancia internacional.

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Frente a la expansión de esta enfermedad infecciosa grave, caracterizada en sus fases iniciales por fiebre severa, fallas orgánicas y cuadros hemorrágicos, los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades impulsan un plan estratégico de contingencia regional estructurado para el próximo semestre.

El esquema preventivo internacional demanda un presupuesto de 518 millones de dólares destinados al fortalecimiento de laboratorios móviles, cercos de vigilancia epidemiológica y controles estrictos en las fronteras, buscando mitigar los impactos del virus que históricamente azota a las poblaciones desfavorecidas de los territorios de África central.

El Gobierno de la República Democrática del Congo confirmó que el brote de ébola decretado el pasado 15 de mayo cobró la vida de al menos 304 personas, tras registrarse un acumulado de alrededor 1.155 casos confirmados en el este del país africano.

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Las autoridades sanitarias detallaron que la tasa de letalidad se ubica en el 26.3 por ciento, precisando que 138 pacientes lograron recuperarse de la infecciónmientras que 326 ciudadanos permanecen bajo estricta hospitalización o en régimen de aislamiento preventivo dentro de las redes asistenciales desplegadas en los focos de contagio.

El epicentro de la emergencia epidemiológica se localiza en la provincia de Ituri, región fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, extendiéndose hacia las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, además de trascender las fronteras continentales con la confirmación de 20 contagios en Uganda y el primer caso positivo en Francia, correspondiente a un médico cooperante que retornaba de una misión humanitaria en Bunia.

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Ante la peligrosidad de la cepaBundibugyo, para la cual no existe vacuna autorizada ni tratamiento médico específico, la Organización Mundial de la Salud ratificó la calificación del brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional debido al elevado riesgo de propagación en África subsahariana.

Para contener el avance de la enfermedad, transmitida por el contacto directo con fluidos corporales, los Gobiernos del Congo y Uganda activaron un plan conjunto de respuesta transfronteriza de 90 días, orientado a robustecer las capacidades operativas de los laboratorios y optimizar los sistemas de detección temprana en los corredores migratorios.

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El actual escenario sitúa a este brote como la tercera peor epidemia de ébola en la historia global, lo que movilizó a los organismos a mantener una tasa de rastreo de contactos del 79.2 por ciento, apelando a la cooperación y solidaridad internacional para frenar la crisis sanitaria.

 

Autor: teleSUR: lf – RR