La proteína es fundamental para mantener y reparar los músculos, pero consumir más de la necesaria no significa obtener mayores beneficios. Especialistas de la Cleveland Clinic advierten sobre el auge de dietas y productos que promueven aumentar excesivamente su consumo.
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Las necesidades dependen de factores como el peso, la edad y el nivel de actividad física. Como referencia, las guías citadas por la institución sitúan el consumo de los adultos entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo de peso al día, aunque las necesidades pueden variar de una persona a otra.

Además, distribuir la proteína durante el día puede ser más útil que concentrarla en una sola comida. Los expertos señalan que el organismo utiliza aproximadamente 25 a 35 gramos por comida para la síntesis muscular, por lo que consumir cantidades mucho mayores de una sola vez no necesariamente genera un beneficio adicional.
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¿Qué riesgos tiene consumir demasiada proteína?
Una ingesta elevada y prolongada puede aumentar la exigencia sobre los riñones y favorecer la aparición de cálculos renales en determinadas personas. El riesgo puede ser mayor cuando la dieta depende principalmente de proteínas de origen animal.
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También puede afectar el equilibrio de la alimentación. Dar demasiado espacio a carnes, batidos y productos enriquecidos puede reducir el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, disminuyendo el aporte de fibra, vitaminas y minerales.

Entre otros posibles efectos se encuentran estreñimiento, deshidratación y aumento de la ingesta calórica. Además, si gran parte de la proteína procede de carnes rojas o procesadas con alto contenido de grasas saturadas, puede aumentar el riesgo cardiovascular.
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Los especialistas recomiendan no seguir el llamado “protein maxxing” sin necesidad y priorizar alimentos completos como huevos, pescado, lácteos, legumbres, frutos secos, semillas y carnes magras. Los suplementos deberían utilizarse cuando realmente sean necesarios y bajo orientación profesional.
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La clave, según los expertos, no es consumir la mayor cantidad posible de proteína, sino alcanzar la cantidad adecuada para las necesidades individuales dentro de una alimentación equilibrada.

