La ignorancia tiene tres condiciones fatales que la potencializan y son; no saber lo que debiera saberse; saber mal lo que se sabe y saber lo que no se debiera saber y quienes deberíamos estar obligados a mantener memorizados esos pasos que te conducen a ver el rostro de la ignorancia, “cara a cara” somos los periodistas.

En nuestro mundo, los hombres y mujeres de prensa, estamos bajo la lupa implacable de quienes todos los días talonean nuestros errores y andan detrás de lo que hacemos, porque nosotros también andamos detrás de todo el mundo, husmeando e indagando para supuestamente informar y aunque tratamos de hacerlo profesionalmente, muchos pagamos por quienes, por el solo hecho de tener una cara bonita, cree que puede hacer y decir lo que quiera sin exponerse al juicio público.

Ser un rostro atractivo, ser popular, creerse en lo altísimo de la empatía con todos, no tiene nada que ver con el obligado conocimiento de la historia general que se debe tener en este oficio o profesión y aunque tampoco se trata de que tengas toda una biblioteca memorizada en la cabeza, sí es hay una línea que la responsabilidad y el auto respeto te exige no cruzar.

Uno puede tener una información amplia, aunque no necesariamente precisa, del mundo que habitamos porque después de todo es nuestro universo, sin embargo, cuando de la historia de tu país se trata lo menos que uno puede esperar, sobre todo si eres un supuesto periodista, es un nivel de conocimiento, a lo mejor mínimo, pero obligatoriamente preciso.

Manifiesto lo anterior porque alguna vez una nica caituda que se cree gringa que alguna vez fue reportera de Telemundo llegó a decir en uno de esos foros, que solo las miserias humanas asisten para decir pestes de Nicaragua y congraciarse con aquel que ni migajas les da, que los filibusteros a los que el General Estrada y Andrés Castro enfrentaron en 1856 en la Batalla de San Jacinto eran españoles y como si esto fuera poco en el mismo evento volvió a rebuznar para decir que la cuna del General Augusto C. Sandino fue Monimbó y no Niquinohomo.

Semejante brutalidad la vomitó la mercenaria de Leana Astorga y desde entonces nunca se supo fuera invitada otra vez a corrales similares donde no pocas veces la ignorancia comete crímenes de lesa humanidad contra la historia de Nicaragua y esto es algo tristemente recurrente que en el habitad de puchilandia son apenas bestialidades intrascendentes que, son válidas si “abonan” a la perversidad de desconfigurar la verdadera imagen que los auténticamente nicaragüenses de nuestro país.

Pienso que todos los ciudadanos debemos  tener cuidado con lo que decimos sino queremos pasar como ignorantes, pero sobre todo los periodistas porque en nuestras manos tenemos una gran responsabilidad, no solo la de informar, sino la de acercarnos lo más posible a la verdad para ser sujetos de credibilidad y el mayor celo que debemos tener es con nuestra historia porque cuando la falseamos desde el ejercicio de la profesión o el oficio o peor aún desde un pódium de debate nos descalificamos inobjetablemente.

¿Cuántas cosas más relativas a la manipulación que hacen los mercenarios mediáticos podría añadir?

Innumerables porque el mundo que las miserias humanas habitan se llama “MENTIRA” y aunque con mucha verdad pueda deducirse que en mi acento es una manifestación política, como también la tiene la falsedad, yo que estoy en mi país puedo demostrar por A+B que no miento.

Sobre nosotros y nuestro país las falsedades desde el extranjero para afectar la imagen de paz y estabilidad del país son cosa de todos los días. La perversidad difunde la idea de que Nicaragua es una amenaza para Estados Unidos, que es altamente peligrosa para los visitantes, cuando muchos turistas, la mayoría gringos, reportan un ambiente tranquilo y seguro en las calles y los nicas que vienen del exterior después de 20, 30, 40 o más años de no venir no solo se van encantados de la transformación que ven, sino que resuelven irse, empacar y regresar a retirarse y disfrutar aquí su jubilación.

Dado que ahora la industria cinematográfica ha sido evidenciada como lo que siempre fue, un arma poderosa para construir la imagen que Estados Unidos nunca tuvo, la justiciera, libertadora, democrática y la expresión más alta de todos los sueños, hoy, quien ha tomado su lugar son las plataformas mediáticas que aloja el internet y ahí hay bichos mercenarios que salen a lambisquear las sobras que el financiero imperial les permite en tanto sean cada vez más atrevidos en manifestar su ignorancia y decir cualquier barrabasada contra Nicaragua.

Los mercenarios mediáticos al servicio de la mentira, antes que aquí pretendieran el golpe de 2018, se propusieron partir la cabeza de la realidad y abrirla con hacha desafilada para meter en la paz mental que por entonces teníamos, que aquí todo estaba mal cuando nunca antes habíamos estado también porque a cambio de todo ese perverso adoctrinamiento, que al comienzo tuvo por efecto alguna confusión, había cienes de miles de dólares en juego que ellos era el precio a cobrar por el estímulo que indujeron para la destrucción y la muerte.

En algún momento fue titánico el proceso de diferenciar la verdad de la mentira, porque la calumnia fue sobre entrenada para la tarea encomendada, pero consciente y científicamente supimos despertar y reconectarnos directamente con la realidad. Desde entonces detectar a cada ignorante que cree que la mentira es permanente nos resulta algo tan fácil como pegarle a un borracho, el estado natural de las miserias humanas que viven embriagadas por el odio.

Me decía un amigo sandinista que vive en Miami, que pronto está de retorno en calidad de visita y de esos que en su momento estuvieron confundidos por la narrativa de las miserias humanas, que el ya  palpó la paz y el desarrollo que vive el país; Que ya salió a trotar por las calles del barrio; que visitó el campo y conversó con gente humilde; que visitó las plazas comerciales en sus recorridos por Managua y que nada de eso lo escuchó de los puchos que viven cómodamente en la cucarachera de Miami sino que lo vivió viniendo a la Nicaragua a la que en este mes retorna.

Ese amigo dice que viene para ver otra vez las calles limpias, a los motorizados usando cascos y conduciendo con placas lo cual representa respeto a las leyes de tránsito y orden. El resalta que Nicaragua está entre los países más seguros del continente y que en contraste en sus calles no se ven militares y que contrario a otros países es interesante el nivel de confianza que hay entre los policías y la población.

Lo de este amigo es solo una expresión entre miles de compatriotas que habiendo visitado Nicaragua siguen viviendo en el extranjero y que son voces espontáneas que desmienten a los que ignorantemente pregonan que aquí vivimos en la prehistoria cuando aquí el 99.7 % de la población tiene electricidad 24 horas, y el 79.8 % de la energía proviene de fuentes renovables y más del 80 % de los hogares cuentan con agua potable. Además, la educación es gratuita, tanto la básica como la universitaria y de la misma manera la salud es gratuita y universal, cubre a toda la población y todo tipo de tratamientos y procedimientos, incluidas las enfermedades oncológicas.

El analfabetismo es inferior al 5%. Todas las familias comen tres veces al día. Nicaragua es autosuficiente en materia alimentaria, produciendo un importante excedente para la exportación. Solo en carnes exporta más de mil millones de dólares.

Por supuesto tenemos muchas cosas que mejorar y cómo decir lo contrario, si en el 2007 recibimos un país con la mesa arrasada llena huesos y migajas. La realidad sin embargo nos dice que Nicaragua está muy lejos de las mentiras que le inventan o más bien de las mentiras que quieren imponer.

Por ejemplo mentiras como que aquí es prohibido tener una biblia; que no hay libertad religiosa; que si muestras una bandera de Nicaragua te meten preso; que las ciudades están militarizadas; que no tenemos carreteras; que nos morimos por falta de hospitales y medicinas; que ya no hay elecciones o cualquier otra estupidez que se cae por si sola cuando deducimos que la fuente falsaria es el traidor, el mercenario, el agente del imperio, el tranquero, el golpista y el desnacionalizado que jamás podrá regresar aquí por terrorista para que en su calidad de sirviente del pretendido hegemon se le ocurra que puede en algún momento soñar con ser candidato a nada.

Entonces, a propósito de la ignorancia, si alguna lección sobre este tema debemos aprender es no hablar, decir o comentar sobre algo que nunca se supo, que jamás se conoció porque nunca se quiso estudiar. No se puede inventar, diseñar, idear o producir algo que nunca fue. Se pueden crear historias imaginarias o ficticias como las novelas, los guiones para las pantallas del séptimo arte, pero no la historia de un país, de tu país o del que un día fue tu país, pero no puedes venir a despedazarlo desde un pódium porque te obnubiló el escenario fondeado por las banderas imperiales y porque como en el caso de la tal Leana Astorga era solo apoyada en lo que decía por otros ignorantes de nuestra historia que aplaudían a barbaridades como esa, de que somos un pueblo arrecho y que por tal de una pedrada Andrés Castro se bajó al colonizador español y que el General Sandino había nacido en Monimbó.

Uno debe tener la suficiente humildad para reconocer sus propias limitaciones. Si soy plenamente ignorante de un tema y no sé nada de él, pero deseo escribir o hablar sobre el particular, voy e investigo. Están los mataburros físicos y están los cibernéticos donde ni tu propia vida es ajena. Hoy podemos hablar y escribir sobre cualquier cosa porque nos podemos documentar y en consecuencia no hay nada que justifique una barbaridad como la que hoy nos ocupa.

El periodismo es un oficio o profesión noble que no debe ser manoseada por la ignorancia. Esta profesión u oficio, insisto, supone estar flanqueada por todos sus lados de un conocimiento general que dignifique a quien lo ejerce porque, así como nosotros fiscalizamos así hay miles de ojos y oídos que están sobre nosotros y cuando uno solo de nuestros colegas falla, por lo menos en la magnitud que lo hizo la ex reportera de Telemundo, pues creo que por ignorante la corrieron, el juicio de nuestros críticos nos condena y nos manda de regreso a kínder.

QUE DIOS BENDIGA A NIACARAGUA.