Un ciudadano sudanés apuñaló brutalmente a un residente local en Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unido, lo que desató la noche de este martes una oleada de violencia antiinmigrante: cientos de manifestantes enmascarados incendiaron viviendas de familias extranjeras y sus vehículos, al tiempo que atacaron a la Policía local, reporta The Telegraph.
Raíz de los disturbios
Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años, solicitante de asilo, apuñaló brutalmente a Stephen Ogilvie, un residente local de unos 40 años, la noche del lunes, dejando a la víctima sin el ojo izquierdo y con graves daños en el derecho, además de heridas en la espalda, el cuello y el rostro. Se ha informado que tanto el agresor como la víctima residían en la misma área.
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Más tarde, la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) detuvo al sospechoso en el lugar y recuperó un cuchillo de cocina, empleado en el crimen. El jefe de la Policía, Jon Boutcher, informó que el sospechoso había obtenido permiso para permanecer en el Reino Unido en septiembre del 2023, llegando al país en febrero del 2023 vía Dublín, Irlanda. Asimismo, Boutcher indicó que no tenía antecedentes policiales ni era conocido por las agencias de seguridad nacional.
Actualmente, enfrenta cargos por intento de asesinato, posesión de un arma blanca en un lugar público y amenazas de muerte, según confirmó la PSNI, citada por The Telegraph. Esta jornada, el acusado compareció ante el juzgado de instrucción de Belfast, que rechazó su solicitud de libertad bajo fianza y ordenó su ingreso en prisión preventiva por 4 semanas. Volverá a comparecer ante el tribunal el 8 de julio.

Escalada de violencia
El brutal ataque desencadenó violentas protestas en Belfast la noche del martes, horas después de que la PSNI anunciara la imputación del sospechoso. Cientos de manifestantes, muchos de ellos enmascarados, se congregaron en varios puntos de la capital norirlandesa.
Se precisa que las manifestaciones derivaron en ataques contra la Policía, incendios de viviendas, vehículos y autobuses, y otros daños materiales significativos en la vía pública. Algunos actos vandálicos, protagonizados por individuos con el rostro cubierto, habrían estado dirigidos específicamente contra viviendas y negocios de familias extranjeras, lo que obligó a la evacuación de residentes, entre ellos un bebé de 2 meses, de varias propiedades.
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Asimismo, los grupos violentos bloquearon carreteras e intentaron prender fuego a un supermercado de productos de Oriente Medio. En la localidad de Portadown, un coche patrulla fue incendiado y se lanzaron cócteles molotov contra los agentes.
No obstante, ante esta escalada de la situación, la familia del herido, Stephen Ogilvie, se pronunció en contra de la violencia. «Los disturbios de la noche no son bienvenidos, la protesta pacífica es el único camino a seguir», afirmaron, al tiempo que defendieron a los inmigrantes: «Hay muchos que hacen una contribución profundamente valiosa a nuestro país». «No queremos que esta terrible tragedia sea utilizada para dividir a la gente o alimentar la hostilidad», concluyeron.

Comentarios oficiales
Ante la escalada de violencia, tanto las autoridades locales como el Gobierno han condenado los disturbios y han hecho un llamado urgente a la calma. La primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, declaró en X que «grupos de hombres enmascarados que queman a familias en sus hogares es un acto de cobardía repugnante» y que se trata de «matonismo descarado» que no tiene «nada que ver con la comunidad».
En la misma línea, se pronunció la vice primera ministra de la región, Emma Little-Pengelly, quien llamó a «actuar de manera totalmente pacífica». «La violencia no promueve ninguna causa, la perjudica. Destruir cosas dentro de tu propia comunidad no beneficia a nadie. Descargar la frustración por las malas acciones de una persona contra quienes no tuvieron nada que ver es totalmente erróneo», declaró en X, llamando a la calma.
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El secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, también pidió el fin de la violencia. «Las escenas de desorden que hemos presenciado esta noche en algunas zonas de Irlanda del Norte solo perjudican a las comunidades y ponen en riesgo vidas inocentes. No hay justificación alguna para este tipo de destrucción y vandalismo», dijo.
El primer ministro británico, Keir Starmer, a su vez, calificó el incidente de «horrible» y «repugnante», mientras que los líderes de los cinco principales partidos políticos de Irlanda del Norte emitieron un comunicado conjunto condenando el incidente, en el que afirmaron que «este tipo de brutalidad no tiene cabida en nuestra sociedad».


