Como parte de su política antimigratoria, la Administración de Donald Trump endureció la persecución en Estados Unidos contra la inmigración en situación irregular en los aeropuertos del país. Para ello, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) vestidos de civil realizan arrestos en mostradores de facturación y puertas de embarque de al menos 15 terminales aéreas.

Las intervenciones, que cuentan con el apoyo de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), están dirigidas contra personas con visados caducados que intentan tomar vuelos internos y forman parte de una estrategia que busca duplicar la cifra de arrestos diarios hasta alcanzar al menos 2.000 detenciones en todo el territorio nacional.

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El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justifica las detenciones como una medida para evitar que las personas en situación irregular utilicen vuelos internos, a menos que sea para salir voluntariamente del país. Los operativos han afectado a personas de más de una docena de nacionalidades.

Entre los casos, que incluyen a cónyuges de estadounidenses, trabajadores tecnológicos e individuos con trámites pendientes o problemas de salud, se encuentran el de la ecuatoriana Chantal Morales Rojas, arrestada en Denver tras haber solicitado permanecer en el país, y el de la ucraniana Iryna Gorb, bajo custodia en San Francisco tras 15 años de residencia.

La intensificación de los operativos ha generado cuestionamientos por parte de activistas, abogados y defensores de derechos humanos por sus repercusiones en las familias y comunidades.

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Al respecto, el investigador de la Universidad Nacional de México (UNAM), José Antonio Hernández Macías, enfatizó que Trump ha convertido el sistema migratorio en una política coercitiva y de tinte racista, expandiendo el control directamente en ciudades, lugares de trabajo y ahora aeropuertos.

El endurecimiento de estas medidas ocurre en un contexto de rechazo social y una caída drástica en la aprobación del mandatario. Según sondeos recientes, la mayoría de la población considera que Trump desconoce los problemas reales del país y antepone sus intereses personales.

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El descontento con el inquilino de la Casa Blanca está reforzado además por el impacto de la inflación en la economía familiar y el elevado costo político y financiero del prolongado conflicto bélico en Asia Occidental.

De acuerdo con los propios datos del ICE, durante julio, los agentes federales arrestaron a más 43.100 inmigrantes y el número total de personas en centros de detención se elevó a más 65.700.

Autor: teleSUR: ig – RR