Las agencias de inteligencia estadounidenses se oponen al pedido de la Administración de Donald Trump de proporcionar los nombres de los objetivos de espionaje extranjero, incluidos presuntos espías y reclutas, con el fin de crear un registro común, según fuentes de The New York Times.

La CIA y el FBI «se muestran escépticos» ante los argumentos de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de que un registro es necesario para «evitar conflictos involuntarios entre agencias y para rastrear mejor las amenazas de inteligencia extranjera en tiempo real», señala el periódico.

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Funcionarios de inteligencia, tanto actuales como antiguos, temen que centralizar información sobre casos altamente sensibles comprometa investigaciones de larga duración y aumente el riesgo de alertar a objetivos entrenados para detectar actividades de vigilancia.

Mientras tanto, para los defensores del plan, se trata de algo similar a una lista de vigilancia para sospechosos de terrorismo, que permitiría a EE.UU. rastrear su ubicación en todo el mundo en tiempo real.