El ayuno intermitente se ha popularizado internacionalmente por ser un estilo de alimentación que, sabiéndolo practicar y bajo asesorías profesionales y reales, ayuda a bajar de peso, controlar la glucosa y mejorar hábitos con la comida. Sin embargo, también despierta interés por sus efectos en la salud del hígado. ¿Es beneficioso o perjudicial?

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Según expertos en salud y estudios publicados en internet, este método puede ayudar a reducir la grasa acumulada en el hígado, disminuir la inflamación y mejorar procesos metabólicos relacionados con enfermedades como el hígado graso no alcohólico, actualmente conocido como MASLD.

Sin embargo, también advierten que el ayuno intermitente no debe verse como una solución automática ni aplicarse sin supervisión en todas las personas.

Cómo actúa el ayuno intermitente en el hígado

Durante los períodos de ayuno, el organismo deja de utilizar la glucosa inmediata proveniente de los alimentos y comienza a usar reservas de grasa como fuente de energía.

Ese cambio metabólico puede favorecer la reducción de grasa hepática acumulada, especialmente en personas con sobrepeso u obesidad.

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Los especialistas explican que este proceso ayuda a combatir la esteatosis hepática, conocida comúnmente como hígado graso. Además, algunos estudios sugieren que combinar ayuno intermitente con actividad física regular puede potenciar la disminución de grasa en el hígado.

Asimismo, el ayuno intermitente también se asocia a una mejora de la sensibilidad a la insulina. Cuando el cuerpo responde mejor a esta hormona, disminuye el exceso de glucosa circulando en sangre y se reduce la acumulación de grasa en distintos órganos, incluido el hígado.

Qué recomiendan los expertos

Los especialistas coinciden en que el ayuno intermitente puede formar parte de una estrategia para mejorar la salud del hígado, especialmente cuando se acompaña de ejercicio regular y alimentación equilibrada.

Dietas basadas en frutas, verduras, proteínas magras, cereales integrales y grasas saludables siguen siendo una de las herramientas más recomendadas para reducir inflamación y prevenir complicaciones hepáticas.

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También recuerdan que cada organismo responde de manera distinta y que cualquier cambio importante en la alimentación debe realizarse con orientación médica, sobre todo cuando existen antecedentes de enfermedad hepática.

Por último, aclaran que no basta con pasar horas sin comer si durante las ventanas de alimentación predominan productos ultraprocesados, bebidas azucaradas o exceso de grasas saturadas.