El cáncer sigue siendo una de las enfermedades que más presión ejerce sobre los sistemas de salud en todo el mundo. Detectarlo a tiempo, confirmar un diagnóstico, adquirir tecnología médica, abrir nuevos servicios, realizar tratamientos especializados y acompañar a los pacientes durante todo el proceso son desafíos permanentes para cualquier país. En Nicaragua, los resultados de esa lucha se reflejan en más servicios, más tecnología médica, más programas de detección temprana, más tratamientos especializados y una atención oncológica que hoy alcanza a miles de pacientes en todo el país.

Los datos más recientes de la red de salud del país reflejan el fortalecimiento de la capacidad instalada para prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer. Solo en 2025 se realizaron más de 1.2 millones de estudios de detección temprana, mientras que durante los primeros meses de 2026 continuó la incorporación de nuevos equipos, la ampliación de servicios especializados y el desarrollo de programas dirigidos a pacientes oncológicos nicaragüenses.

Durante 2025 se realizaron más de 1.2 millones de estudios de detección temprana. Hasta enero de 2026, el Centro Oncológico Doctor Clemente Guido, ubicado en Monimbó, Masaya, había atendido a casi 33 mil pacientes y brindado más de 100 mil servicios médicos. A ello se suman más de 586 mil sesiones de radioterapia acumuladas desde 2007, 216 mil 487 sesiones de quimioterapia, más de 16 mil estudios de medicina nuclear, 219 unidades de atención, 477 equipos de crioterapia, termocoagulación y colposcopía, siete centros de quimioterapia, 23 laboratorios de patología, tres aceleradores lineales, ocho tomógrafos, tres resonadores magnéticos y una Gammacámara SPECT/CT/PET incorporada con una inversión de 94.9 millones de córdobas.Ese conjunto de cifras permite medir la dimensión actual de la lucha contra el cáncer en Nicaragua.

La lucha contra esta enfermedad sitúa la prevención como una de las áreas de mayor crecimiento. En 2025 se realizaron más de 1.2 millones de estudios para la detección temprana del cáncer cervicouterino, frente a 181 mil 491 estudios registrados en 2006.

En ese mismo período, la mortalidad por cáncer cervicouterino se redujo en 16.2 por ciento.

La diferencia entre ambas cifras refleja una ampliación de la cobertura que va más allá del aumento de exámenes. La red especializada pasó de una clínica a 219 clínicas y unidades de atención, mientras los equipos de crioterapia, termocoagulación y colposcopía crecieron de tres a 477, fortaleciendo la capacidad para detectar y tratar lesiones antes de que evolucionen hacia formas más complejas de la enfermedad.

«Parte de esa estrategia de prevención incluye la campaña Nora Astorga, que desarrolla exámenes de papanicolaou, ultrasonidos de mama, mamografías, colposcopías y crioterapias, con énfasis en cáncer cervicouterino y cáncer de mama. Ese mismo trabajo se refleja en las ferias de salud comunitarias, donde además de atender a mujeres y dar seguimiento a embarazadas, se promueve la detección oportuna de lesiones que pueden ser identificadas durante los controles médicos, así como el acompañamiento y seguimiento a las pacientes para garantizar la continuidad de la atención.»

La detección del cáncer de mama también fue reforzada con la incorporación de tres nuevos mamógrafos anunciados en enero de 2026. Los equipos fueron destinados a San Juan del Sur, en Rivas; Tuma La Dalia, en Matagalpa, y San José de Bocay, en Jinotega, con una inversión superior a 12 millones de córdobas. La ubicación de esos equipos tiene especial relevancia, porque acerca el diagnóstico especializado a municipios fuera de Managua y permite ampliar el acceso de mujeres y familias a estudios oportunos.

Mientras las campañas, mamografías, papanicolaou y ferias de salud fortalecen la detección temprana de la enfermedad, la atención a fondo también ha continuado ampliándose con nuevas inversiones en tecnología médica. Uno de los avances más recientes se encuentra en el Centro Nacional de Radioterapia Nora Astorga, que incorporó una Gammacámara SPECT/CT/PET, equipo de medicina nuclear adquirido mediante una inversión de 94.9 millones de córdobas.

Esta tecnología permite realizar tomografías especializadas, valorar el funcionamiento de órganos internos como corazón y cerebro, detectar riesgos de infartos y demencias, diagnosticar cáncer, planificar tratamientos y dar seguimiento a pacientes oncológicos.

El equipo tiene capacidad para realizar más de 1,500 estudios especializados cada año y fue recibido el 2 de diciembre de 2025, con habilitación prevista para febrero de 2026.

La red pública cuenta actualmente con tres aceleradores lineales para radioterapia, ocho tomógrafos y tres resonadores magnéticos, equipos inexistentes en los sistemas públicos de salud durante los gobiernos neoliberales.

A esas instalaciones se suma el crecimiento de los centros de quimioterapia, que pasaron de uno en Managua a siete distribuidos en el territorio nacional, y de los laboratorios de patología, que aumentaron de cinco a 23.

Este fortalecimiento de la capacidad diagnóstica y terapéutica permite que la combinación de diagnóstico por imágenes, patología, radioterapia, quimioterapia y medicina nuclear cubra distintas etapas de la atención, desde la sospecha clínica hasta el seguimiento del paciente.

Ese alcance también puede medirse en la cantidad de tratamientos realizados a lo largo de los últimos años. Desde 2007 se han realizado más de 586 mil sesiones de radioterapia, 216 mil 487 sesiones de quimioterapia para pacientes pediátricos y adultos, y más de 16 mil estudios de medicina nuclear. Por otro lado, en Managua, entre el 30 de marzo y el 1 de abril de 2026, una brigada de cirujanos oncólogos nicaragüenses realizó 52 cirugías a pacientes con cáncer en el Hospital Manolo Morales Peralta.

En los últimos años también se han fortalecido los espacios de intercambio técnico y actualización profesional. Como parte de ese proceso, Nicaragua participó del 23 al 27 de febrero de 2026 en la Primera Reunión Regional de Coordinación del proyecto Rayos de Esperanza, del Organismo Internacional de Energía Atómica, orientado al diagnóstico del cáncer y al tratamiento con radioterapia mediante formación, mejora de normas y alianzas.

La lucha contra el cáncer también comienza a proyectarse hacia nuevas etapas de investigación y desarrollo científico.

En ese contexto, Nicaragua se prepara para participar en los esfuerzos impulsados por Rusia en torno a tratamientos personalizados basados en tecnología de ARN mensajero, una línea de trabajo que ha despertado interés internacional por su potencial para enfrentar distintos tipos de tumores. La incorporación del país a estos espacios de cooperación científica abre la posibilidad de mantenerse vinculado a algunos de los avances más recientes de la medicina oncológica, en momentos en que la búsqueda de terapias más precisas y eficaces se ha convertido en una prioridad para los sistemas de salud de todo el mundo.

Detrás de cada mamografía, cada sesión de radioterapia, cada tratamiento de quimioterapia, cada cirugía especializada y cada equipo incorporado a la red de salud, también existe una decisión política de poner a las personas en el centro de las prioridades nacionales.

Miles de pacientes que enfrentan una de las enfermedades más difíciles de nuestro tiempo han encontrado atención, acompañamiento y esperanza gracias a programas, inversiones y servicios que continúan ampliándose en todo el país. Las cifras reflejan infraestructura, tecnología y cobertura, pero también expresan la sensibilidad humana con la que el Gobierno, bajo la conducción de la Copresidenta Compañera Rosario Murillo y el Copresidente Comandante Daniel Ortega, ha impulsado una estrategia orientada a proteger la vida y garantizar que cada familia tenga acceso a atención especializada frente al cáncer.