El Güegüense, la risa que desafió al poder colonial

Feb 12, 2026

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El Güegüense es una expresión patrimonial que desborda el mapa local porque fue inscrito por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, primero proclamado en 2005 y luego inscrito en 2008. Ese estatus lo ubica en una categoría mundial donde lo determinante no es el lugar de la representación, sino la naturaleza del mensaje que la UNESCO define de manera explícita como protesta contra el dominio colonial, drama satírico y síntesis cultural entre lo indígena y lo español.

El montaje escénico levanta una forma de enfrentar al poder colonial desde la palabra, una estrategia de desgaste, de ironía y de burla que va minando la autoridad del Gobernador y del Cabildo Real sin exponerse a una confrontación abierta.

La UNESCO describe al Güegüense como un personaje que aparenta cooperación mientras socava la autoridad colonial con la palabra, y allí se concentra su dimensión política. En la escena creada se presentan las autoridades coloniales que ejercen funciones oficiales, que recaudan impuestos fiscales y que dictan disposiciones administrativas, y frente a ellas un protagonista que no desconoce el sistema, pero lo enfrenta desde el lenguaje.

Cada intervención convierte el procedimiento en burla, exhibe el capricho, señala el abuso y deja en evidencia la corrupción.

En la lógica de la sátira, rebajar la dignidad del dominador es atacar el corazón del colonialismo, que vive de la solemnidad, del miedo y del gesto de superioridad.

La obra le quita la máscara al poder colonial español mostrando cómo se sostiene en quienes ostentan cargos, reclaman títulos y se amparan en formalidades que buscan imponer jerarquía. El choque entre el viejo mercader indígena y las autoridades coloniales ocurre en público, ante la comunidad que presencia la representación, con recursos teatrales, musicales y danzarios que convierten la crítica en escena abierta.

Por eso, en su lectura política, El Güegüense funciona como contradiscurso del dominado, y no pretende reemplazar un régimen por otro dentro de la obra, sino exhibir las fallas del orden colonial, sus límites y sus trucos.

En la escena aparecen el Gobernador Tastuanes, el Capitán Alguacil Mayor, el Regidor y el Escribano, funcionarios de la administración colonial española asentada en la provincia centroamericana bajo dominio del imperio español, no en la península sino en territorio nicaragüense, donde ejercían autoridad en nombre de la Corona. Desde ese aparato colonial exigen obediencia a los habitantes locales, y es frente a ese poder imperial que el Güegüense despliega su juego verbal, aparentando sumisión mientras socava la autoridad que representa el dominio español en estas tierras.

La pieza teatral ha sido interpretada como protesta contra la marginación colonial y proclamación de la igualdad humana. El protagonista procede de una doble matriz, farsante precolombino y pícaro del Siglo de Oro, lo que convierte su conducta en una síntesis de dos mundos que chocan con el proyecto colonial de uniformar y mandar.

En definitiva, El Güegüense es una obra teatral anónima surgida en la Nicaragua colonial, escrita en mezcla de castellano y náhuatl, que colocó en escena el choque entre las autoridades del imperio español establecidas en la provincia centroamericana y un viejo comerciante indígena que enfrenta ese dominio con ingenio verbal.

No se conoce con certeza su autor ni la fecha exacta de redacción, aunque los estudios la ubican hacia el siglo XVIII. Lo que sí está claro es su dimensión política porque a través del diálogo, la burla y el doble sentido el protagonista desnuda la corrupción, los abusos fiscales y la arrogancia del engranaje colonial sin recurrir al enfrentamiento armado y utilizando la palabra como instrumento de confrontación.

Reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2005 e inscrita en 2008, y declarada en 2006 Patrimonio Histórico Cultural de la Nación mediante decreto legislativo, la obra trascendió su contexto original para convertirse en símbolo nacional y referencia mundial.

El Güegüense no es solo el personaje central, es el conjunto dramático que integran el Gobernador Tastuanes, el Alguacil Mayor, el Regidor, el Escribano, don Forsico, don Ambrosio, doña Suche Malinche y los llamados machos o animales de carga, incluido el Macho Ratón. Todos forman una estructura teatral donde el poder colonial queda expuesto frente a la astucia popular y donde la crítica política se construye en cada parlamento y en cada escena.

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